Estudian una metodología para suministrar insulina por vía oral

Estudian una metodología para suministrar insulina por vía oral

El sistema, que puede ser de gran utilidad para los diabéticos, se está probando por ahora en ratones, y comenzará a aplicarse en humanos.

09 Diciembre 2009
Un grupo de investigación europeo pondrá a prueba un método para administrar insulina oralmente con un sistema de liberación prolongada, basado en la aplicación de la nanotecnología. Esto podría ser de gran utilidad para los diabéticos que deben aplicarse de por vida insulina en forma inyectable.
Investigadores de la Universidad de Sevilla, liderado por Mercedes Fernández Arévalo, profesora titular de la Hispalense y vicedecana de la Facultad de Farmacia, están aplicando la nanotecnología al campo farmacéutico, y por ahora están probando su método en modelos animales.
La investigación surgió con el objetivo de crear micro y nanopartículas -estas últimas, de un tamaño del orden de la millonésima parte de un milímetro- de moléculas biológicas como la insulina, para administrarlas por vía oral y con efecto terapéutico. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que en el año 2000 171 millones de personas sufrían diabetes en todo el mundo, y se prevé que para 2030 unas 366 millones de personas más padezcan la enfermedad.
Pero en el  futuro existiría una alternativa a la administración parenteral de la insulina, como es la vía oral, lo que implicaría un aumento de la calidad de vida de quienes padecen la afección.

Gotas nanométricas

Para hacer las nanopartículas, el equipo de Fernández Arévalo ha utilizado la tecnología denominada Flow focusing, patentada por el grupo del Departamento de Ingeniería Energética y Mecánica de Fluidos de la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de la US, bajo la dirección del profesor Alfonso Gañán Calvo, grupo que también participa del proyecto. Esta metodología permite producir de manera controlada gotas de tamaños nano y micrométricos.
Las gotas están formadas por un polímero, insulina y un disolvente orgánico. Este se va evaporando y la gota se solidifica. Así se obtiene la partícula sólida, explican los investigadores, cuyo trabajo consiste en desarrollar las formulaciones que permitan optimizar el producto final, que son las nanopartículas. Estas deben ser homogéneas y de un tamaño perfectamente definido, ya que de esas propiedades físicas dependerán luego las cualidades químicas y funcionales del compuesto. Además, deben tener características superficiales específicas, con un contenido adecuado de insulina y, que además, se pueda liberar la biomolécula donde y a la velocidad que interese.
Es necesario que el tamaño de partícula sea nanométrico para que atraviesen intactas la barrera del intestino y lleguen al torrente sanguíneo. Utilizan la insulina como modelo de biomolécula, ya que, sin duda, las biomoléculas serán una parte fundamental del arsenal terapéutico. Las nanopartículas de insulina ya han sido desarrolladas, y por ahora, están siendo probadas en ratones.


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