EXPERIENCIA EN BUENOS AIRES - TESTIMONIO

Las letras del rock nacional pueden convertirse en aliadas para prevenir el consumo de drogas

El médico Aurelio Bon y la psicóloga social Patricia Luna usan estrofas como disparadores para debatir sobre el daño que causan las adicciones. El plan de prevención delos especialistas fue presentado en el Congreso organizado por el PUNA, de la UNT. Códigos propios.
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LA RENGA. La banda de culto, que cuenta con miles de seguidores en el país, es una de las elegidas por los especialistas para acercarse a la juventud.

"Apunado de locura/ va a dejarme esta altura/ nunca tiene suficiente/ se eleva siempre más y más/ tanto vértigo es la vida/ no hay más que hacer, sólo subirla/ morir abajo, como también arriba". La canción "Bien alto", de La Renga, es una de las herramientas que utilizan el médico Aurelio Bon y la psicóloga social Patricia Luna en su programa de prevención de las adicciones. Los especialistas, que son de Buenos Aires, recurren a letras de rock que, según detectaron, hacen alusión a las drogas, para acercarse a los jóvenes y tratar de convencerlos de que les digan no a estas sustancias. Bon y Luna disertaron ayer en el Primer Congreso Universitario sobre Adicciones, organizado por la Universidad Nacional de Tucumán.
El género musical no fue elegido al azar. "Estos temas tienen códigos propios de una generación, códigos que los adultos no manejamos", dijo Bon. Las canciones de La Renga, La 25, Intoxicados y Viejas Locas -utilizadas como ejemplo en el trabajo- resultan ideales para conectar con los jóvenes. "No creen en los adultos; desconfían de los políticos. Por eso es importante llegar a ellos con personajes con los que se sienten identificados, como los rockeros", agregó.
La canción "Bien alto", por ejemplo, alude al efecto de la marihuana u otros alucinógenos, que hacen que quienes los consumen pierdan la noción del tiempo y de la distancia, según los especialistas.
"Su madre era muy buena/ pero nunca lo cuidó/ y está tirado/ está dado vuelta en un zanjón/ aspirando las pequeñas cosas/ que la Visa no le dio" (Chico de la Oculta, de Viejas Locas). El protagonista de esa canción no es un chico cualquiera. Las letras, según Bon, cuentan vivencias del autor o de otros acerca del daño que producen los estupefacientes. Explicó que adicto significa "sin palabras"; es decir, alguien que no puede expresar verbalmente lo que le está pasando. "El arte es un testimonio patente de los daños que causan las drogas. Es una forma de declarar, a través de la música, lo que no se puede decir de otra manera", interpretó. Sin embargo, el rock por sí solo no induce a los jóvenes a consumir narcóticos. "El rock influye dentro de un contexto, dentro de una sociedad en la que se consumen marcas de celulares, de coches, de ropa", detalló. Luna, a su vez, resaltó la repercusión positiva que se produce cuando, en los encuentros con los jóvenes, se reflexiona acerca del significado de las letras de las canciones. "Muchas veces hablan de los rockeros endiosándolos; hay que aclararles que si bien tienen una gran virtud musical, no la tienen como personas", afirmó Bon. Luna apuntó que es necesario llegar a los jóvenes "con un actitud congruente, con empatía e integrando un equipo de trabajo multidisciplinario".
"Yo seguiré tirado/ y empezará a amanecer/ Embalsamado en su historia/ su lengua no era entendible/ siguió un sendero muy largo/ y ya no regresará" (Pidan lo que quieran, de La 25). Letras de rock como esta son ideales para ayudarlos a pensar, según Luna. Bastan un par de frases para abordar el tema, reflexionar y, finalmente, aprender a decir "no" a las drogas.