"El arte está por encima del tiempo"

"Con sólo observar la historia de la humanidad nos damos cuenta de que lo único que ha hecho permanentemente el ser humano es el arte: mientras la ciencia y la técnica progresan, a la vez, envejecen". Por Roberto Espinosa, para LA GACETA - Tucumán.

17 Ago 2008
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PASO A PASO. La secuencia, publicada en el sitio web del artista, recrea las etapas de trabajo en la creación de su obra Resurrezione Bright.

Las geometrías escarban el corazón latinoamericano. Abstracta memoria del presente, del futuro. Amarillos, rojos, azules y verdes construyen los misterios de la vida, de un hombre que ha tomado la mano del destino y se dejó llevar. Ecos de luz asombran el cielo pampeano. Los pinceles siguen la línea de su vida. Mueren y resucitan. Borrón y cuenta nueva. Las peregrinaciones al mundo de los sentidos caminan por óleos y murales. El jueves 4 de agosto de 1994 Pérez Celis detiene su mirada en los árboles de la plaza Urquiza, despabilando la siesta gris que intenta ahuyentar el calor de los cafés. Ha llegado a Tucumán con Carlos Alonso y con Ricardo Carpani para hermanarse con Ezequiel Linares, gracias a una feliz ocurrencia de la Fundación de Héctor Zaraspe. Nos habíamos conocido dos días antes, durante la agitada conferencia de prensa, durante la cual los maestros se habían trenzado en una apasionada discusión sobre las concepciones del arte de cada uno. El pintor tucumano Ricardo Heredia se arrima a la charla. El creador de Liniers habla como si lo estuviera haciendo con viejos amigos. La muerte no es uno de sus temas predilectos y, por cierto, aún estaba lejos. Lo visitó 14 años después: el 2 de agosto de 2008.

- Una de las premisas del arte es saber mirar. Timoteo Navarro solía decir que un artista es aquel capaz de ver bajo el agua sucia.
- Creo que si se es un verdadero artista, uno siempre está alerta y receptivo. La mirada es una parte, pero hay otras partes que también reciben y, aunque el artista no lo piense, inexorablemente va a pintar aquello que recibió. Y creo que, en ese sentido, el artista no es el inventor de nada; traduce aquello que existe, pinte lo que pinte: un paisaje, un árbol, una figura, un círculo o un cuadrado. Si es real va a trasmitir aquello que está recibiendo. Lo que recibe, normalmente, tiene mucho que ver con su tiempo, con su lugar.

- También es necesario tener qué decir?
- Eso en realidad nunca se llega a descubrir. Uno trabaja en forma natural con planteos puramente plásticos o técnicos, que es la única preocupación que tiene que tener el artista. Porque pretender decir algo es imponérselo. Si lo tiene lo va a decir, no porque uno lo pretenda, sino porque solo va a salir. Porque si vos te proponés algo, a lo mejor estás desviando la verdadera esencia. Esa trasmisión no pasa por el orden del pensamiento, porque el pensamiento responde al conocimiento y este es el pasado. Todo lo que conocemos es lo que pasó y, justamente, el artista es un descubridor, un detector de aquello que existe y todavía, aparentemente, no ocurrió. Por eso hay creación, por eso lo nuevo. Entonces, nunca llegamos a hacernos esa pregunta, porque si la hacemos podemos correr el riesgo de frenarnos. Alguna vez dije que mientras menos pensemos el orden de la creación, mejor.

- Uno es el resultado de un proceso cultural. ¿En qué medida te influye en la labor creativa, por ejemplo, la música?
- Es evidente que uno no sólo absorbe lo que va viviendo sino también del arte en sí mismo, de otros artistas, de la literatura y de la música. A mí me gusta mucho escuchar música mientras trabajo. Puede ir desde el folclore a la música clásica, pasando por el tango y el jazz. En los últimos años cada vez me gusta más el tango, porque creo que algo debe haber en el argentino que creó una música como el tango.

- La poesía es palabra, pensamiento y también imagen. La metáfora es como un pequeño cuadro.
- Soy un gran lector de poesía. Me parece una creación muy cercana a las artes plásticas, porque es muy directa y con cierta espontaneidad. Aunque no dejo de releer los cuentos de Borges, tan particulares de una región y al mismo tiempo universales. Eso habla de cómo el arte, a partir de nacer en un lugar, se hace verdadero arte cuando se universaliza. Y en ese sentido, creo que si estamos alertas y receptivos, vamos a ser traductores de nuestra región sin preocuparnos por la identidad. Hay demasiada preocupación por la búsqueda de la identidad. Un artista, cuando es verdadero, sólo trasmite su propia identidad. Cuando están pintando, un pintor alemán o uno francés no están preocupándose sobre si son alemanes o franceses, pero inevitablemente lo son. Acá, en la Argentina, en la medida en que vayamos teniendo menos prejuicios vamos a ser más argentinos. No nos olvidemos de que la Argentina misma tiene muchas regiones. Hay que estar abiertos para que ciertas signografías muestren que no somos un pintor alemán, norteamericano o francés. Cuando expongo en el exterior siempre me llaman pintor latinoamericano, y no porque yo me lo proponga; seguramente mi abstracción es diferente de la de un alemán o un norteamericano; ellos lo ven muy claro.

- Varias veces en tu vida pasaste por situaciones difíciles. Debe haber sido muy duro arrancar de cero.
-Sufrí muchos cambios radicales. Aprendí muchas veces a quemar las naves; significa haber quemado lo de atrás para aceptar algo nuevo que se producía. Yo no tengo ideas fijas. Lo ideal sería no tenerlas, sabiendo que no hay un átomo de nuestro cuerpo que en un segundo diferente sea el mismo. Entonces, hay que ser receptivos para recibir los cambios que se van produciendo, quizás distintos acontecimientos fueron marcando cambios muy grandes en mi obra, en mi vida y hasta en mi manera de pensar.

- ¿Es una pintura muy cambiante, con variados estilos?
- Son momentos de vida y los desarrollo. En mi pintura se observan cambios muy marcados, pero sin embargo, coinciden en que soy Pérez Celis. Pero no porque yo me lo proponga -nadie se puede proponer nada de lo que no es- sino que nunca, cuando tengo que pintar un cuadro, me preocupa el estilo para demostrar algo. Alguna vez dije que todo estilo es una cárcel, porque al no preocuparme por este aparecen cosas nuevas; uno las tiene que seguir. A mí se me borra incluso hasta la manera de trabajar en alguna etapa interior.

- Da la impresión de que mientras la ciencia evoluciona diariamente, el arte permanece en el mismo lugar, pero no inmóvil.
- Con sólo observar la historia de la humanidad nos damos cuenta de que lo único que ha hecho permanente al ser humano es el arte, porque mientras la ciencia y la técnica evolucionan y progresan, a la vez envejecen. Por fortuna, el arte es lo único que no sufre ese proceso. En el arte no hay evolución ni progreso. Nadie puede decir que Picasso o Van Gogh sean mejores que Leonardo, Boticelli o Caravaggio. Es otra medida del hombre, y cuando la ciencia y la tecnología se hayan desgastado, el arte va a mantener vivo el espíritu del ser humano. Por eso ni nos tenemos que preocupar por la última computadora. En definitiva, si a mí me es útil, la voy a utilizar del mismo modo que empleo un lápiz, un carboncillo, siempre y cuando no me deje llevar, como está sucediendo mucho, por los efectos especiales, que como todo efecto son novedades, y como toda novedad son efímeras. En cambio, cuando estás frente a una verdadera música (de Bach, Beethoven o Mozart) no te fatigás nunca. Nadie puede cansarse de ver un Caravaggio o un Van Gogh, aunque hayan pasado 100 o 200 años. El arte es atemporal, cuando se supera el tiempo y el tema. No hay que ser católico para sentir un Caravaggio o judío para sentir un Chagall. El arte está por encima del tiempo. Y esa preocupación que tienen a veces los pseudo-artistas de hacer una especie de fusión o incluso de pasar a utilizar la ciencia me parece absurda, porque el punto de partida es totalmente diferente. Mientras un científico busca porque sabe lo que busca, en el arte una de las palabras mal empleadas es búsqueda. Se olvidan de la frase de Picasso: "yo no busco, encuentro". ¿Y por qué? Porque está alerta, receptivo; por eso encuentra. Pero salir a buscar es a veces desviarse de su propio camino; además nadie puede salir a buscar algo que no conoce. Si pensamos que la creación es lo desconocido, ¿cómo vas a salir a buscar lo que no conocés? Serías un loco. Alguien busca dinero, petróleo, una mujer o busca un remedio determinado. Entonces la única actitud del artista es estar abierto y receptivo para encontrar.

- ¿El artista no debe hacer concesiones ni consigo mismo?- Se debe saber que el arte exige una entrega total; que para el arte no hay atajos ni se le puede hacer trampas, aunque esto no sea garantía de que nos vaya bien, ni siquiera de que seamos artistas. Pero no tenemos que plantearnos ninguna pregunta; tenemos que entregarnos totalmente y ver si la vida nos ha dado la deferencia de que seamos realmente artistas. Y el artista es aquel que supera todos los inconvenientes que hay entre él y la obra. Los inconvenientes son de todo tipo: psicológicos, anímicos, materiales, económicos, y son también de fortuna. Cuando se superan todos esos inconvenientes es posible que se pueda ser artista.© LA GACETA

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