Benito Carlos Garzón
Abogado/Constitucionalista
Éramos muy chicos cuando jugábamos en el parque San Martín, de San Salvador de Jujuy. Lo hacíamos en un lugar donde el parque se cierra por una avenida al oeste y por la ruta nacional 9, y donde se encontraban los leones, la famosa escultura auténtica de Lola Mora.
El gabinete de la UNT: los tuyos, los míos y los nuestrosTodas las mañanas veíamos pasar a un jinete, erguido y serio en un caballo bayo, de anca partida, con rumbo -después lo supimos- a un instituto y laboratorio que era un centro de estudios patológicos de origen animal, más conocido como “La Patología”. Allí espiábamos a los animales, entre ellos guanacos, vicuñas y otros pequeños enjaulados, que podíamos ver desde el alambrado que daba al Ferrocarril Belgrano.
Nuevo ciclo en la UNT: el Gabinete, en funcionesLa única relación con el extraño jinete que pasaba todos los días a la misma hora fue la retribución a nuestros saludos con una leve sonrisa; pero nunca se paró a dialogar con unos mocosos que lo seguían hasta el Regimiento 20 de Infantería, luego de lo cual ingresaba a “La Patología”.
Muchos años después nos enteramos de que el extraño jinete era nada más y nada menos que el célebre Dr. Salvador Mazza, creador de la Mepra (Misión de Estudios de Patología Regional Argentina). Al morir Mazza en 1946, el Instituto fue conducido por la UNT hasta 1972, cuando pasó a depender de la Universidad de Jujuy.
Rectorado de la UNT: este es el gabinete que acompañará a Pagani-LealEste es un mero ejemplo de lo que el amigo y distinguido profesor Hugo Ferullo (LA GACETA, 28/04) lanzó como un duro reclamo para el accionar de la dirigencia universitaria, en momentos de elecciones de Rector y Vicerrector.
En estas reflexiones damos al “espíritu” universitario un significado similar al de “corazón de la UNT” del profesor citado. Entendemos por “Espíritu de la UNT” un significado que supo adjudicarle el creador de la Universidad, Dr. Juan B. Terán, y que puede rastrearse en toda su obra, recopilada parcialmente en 1980 por el Rectorado. Son 12 tomos donde trata diversos temas, todos referidos al quehacer universitario y que constituyen un verdadero legado que supieron tener de guía todos los Rectores, desde 1929 hasta aquel para quien la Ciudad Universitaria de San Javier es un “sueño eterno”. Nos referimos al Dr. Horacio Descole, que aumentó el radio de influencia científica y de investigación iniciado por Juan B. Terán a más de 50 institutos y laboratorios en todo el NOA, hasta los confines de Formosa, Chaco y Misiones, como da cuenta el Dr. Florencio Aceñolaza en su obra sobre este último gran creador de la UNT.
El mensaje del Gobierno tras la asunción de Pagani y Leal en el Rectorado de la UNTA ellos nos referimos cuando invocamos el Espíritu Universitario. Para nosotros fue el vigor natural, el impulso vital que animó a esa generación del Centenario, que no volvió a repetirse pero dejó profundas huellas en la cultura, la enseñanza y la finalidad última de ser parte integrante de la gran región Norte, que en parte se cumplió y donde nos quedó un legado fundamental que nunca debimos perder. Lamentablemente, las generaciones posteriores a la época de esplendor, luego del Dr. Descole, cayeron en administraciones más o menos rescatables, como la gestión del Dr. Eugenio Flavio Virla.
UNT: el oficialismo incrementó su mayoría en el Consejo SuperiorVolver a las luces originales no era tarea fácil. Los golpes de Estado destruyeron caminos, aspiraciones. De vuelta a la democracia en 1983, los Rectorados con buenas ideas para arrancar nuevamente el motor espiritual no pudieron hacerlo porque se sufrió una gran asfixia económica. Tanto las ideas renovadoras de Rodolfo Campero o de César Catalán fueron jaqueadas por dependencia de los presupuestos del Ministerio de Educación de la Nación.
En el Rectorado de Mario Marigliano yo fui integrante del Consejo Superior Universitario (HCS) y recuerdo que al final de su mandato recibió fondos de YMAD y pudo realizar algunas obras, como el MUNT y otras más, y fue controlado por una Comisión Especial del HCS.
El Rectorado en este siglo se cayó al subsuelo de todo cuanto había servido la UNT a Tucumán y a la región; al nivel más bajo desde la creación de la UNT. Un Rector fue procesado nada menos que por presunta corrupción, engrosando la peor categoría en que se califica a funcionarios públicos que aprovechan la función para malversar fondos públicos en beneficio personal.
La decadencia
La mayoría de las crisis políticas del país influyeron de manera directa en todas las universidades argentinas. Y en realidad a partir de la década de los 50 fueron más los períodos de gobiernos de facto que los constitucionales. Los militares dominaron el país hasta la última dictadura (1976–1983), luego de lo cual gozamos de gobiernos constitucionales hasta el presente. Esto no significa que el ciclo democrático haya hecho regresar la gesta de la UNT de su período de expansión y esplendor desde J. B. Terán, Julio Prebisch, Adolfo Piossek, José Sortheix o Alberto Rougés, cuando se cierra este ciclo virtuoso que nunca volvió a repetirse porque la UNT perdió el espíritu, el impulso vital con el que fue creada.
Politización partidaria
Ya lo sostenía Terán, que había que distinguir entre la política como el arte necesario para entendimiento de los seres humanos en su convivencia diaria, en las relaciones sociales y la necesidad de contar con una política con mayúscula, como dijo, imprescindible para la vida humana en sociedad, de la política partidaria. Esto es de la intromisión de los partidos políticos en la vida universitaria y máxime en los procesos de elección de autoridades
Tanto Terán como sus sucesores la consideraron como una intromisión negativa porque llevaba el germen de la politización de los claustros, la desviación de los fines últimos que es la creación de profesionales útiles a la sociedad que no requieren en su formación de mitos o líderes políticos, como sucede en nuestros días. Más aun cuando el espíritu vigoroso propio de una Universidad ha dejado de ser el eje motor de toda la actividad académica.
¿Como en Tucumán se puede recobrar ese espíritu universitario hoy, cuando como nunca antes se advierten claramente los intereses político-partidarios que, como sabemos, no tienen escrúpulos para utilizar los medios, sobre todo económicos, para torcer voluntades, que son materia propia no de la Política sino de la politiquería?
Gran parte de lo que pasa y de lo que hemos vivido en la UNT tiene que ver con la pérdida del espíritu original que dio crecimiento, proyección regional y respeto en el orden nacional. Es menester recrear un nuevo espíritu, un nuevo “corazón” que lata al compás de una nueva perspectiva histórica para la UNT, para todo Tucumán y también para la región NOA-NEA, como fue su mandato original.
Podríamos sugerir algunas ideas pero eso requiere una nueva nota.