En un ya lejano 2004, se conoció la primera película de “El juego del miedo”, que luego de transformaría en una saga que hoy estrena su novena producción (décima si se decide sumar un cortometraje estrenado en 2003, que anticipó la historia), en concepto de spin-off de la trama central.
La serie repite invariablemente el esquema de suspenso y terror nutrido de escenas de mutilaciones explícitas y sangre a raudal, que le ha valido tanto una corte de fanáticos como críticas implacables de quienes consideran que es una suerte de apología visual de la tortura. Lo cierto es que popularizó como nunca antes el estilo gore (reservado hasta su irrupción a un grupo cerrado) al punto que muchos adolescentes que hoy vayan al cine a ver esta entrega apenas habían nacido cuando se estrenó la primera película. Llegar a una segunda generación de espectadores es un logro, sin abrir juicio de valor sobre el producto que se presenta.
Esta vez, el guión “Espiral - El juego del miedo continúa” sigue al detective Ezekiel Zeke Banks (interpretado por Chris Rock) y a su compañero William Schenk (Max Minghella) en la investigación de una serie de crímenes espantosos que recuerdan al famoso asesino serial Jigsaw - John Kramer. El elenco central se completa con Samuel L. Jackson como el veterano policía Marcus Banks, ante quien su hijo quiere mostrar que está a la altura del desafío, mientras se sumerge en un morboso juego mortal que lo tiene a él mismo como objetivo.
El director Darren Lynn Bousman relanza la franquicia desde otros rostros y se presume que habrá más filmes.