En el asentamiento La Chabela de Lules reinaba la calma ayer por la tarde. Era difícil imaginar que pocas horas antes, un grupo de entre 20 y 30 personas habían intentado destruir la casa de Amalia Carolina Graneros, la madrina de la nena de cuatro años que fue asesinada: Rocío Milagros Rojas. La mujer de 34 años está acusada del crimen junto con su pareja Hernán Edgardo Cano (36 años) y a su yerno Mauro Veliz (21 años). Todos quedaron detenidos con seis meses de prisión preventiva hasta que la causa avance.

La madrina de Rocío no habría tenido autorización judicial para cuidarla

Una consigna de cuatro efectivos de Infantería custodiaba la vivienda de los sospechosos ante la posibilidad de que se registraran disturbios. En esa precaria construcción aún faltan realizarse varias pericias, ya que allí podrían encontrarse las respuestas a algunos interrogantes -entre otras cosas, si es que la niña sufrió de abuso sexual-.

El asesinato de Rocío: otros niños vulnerados

“Hay vecinos que intentaron dos veces quemar la casa: esta mañana y ayer por la tarde (el sábado). La Policía calmó la situación en ambas oportunidades. Estas personas dicen que tirarán la casa y que harán una plaza que lleve el nombre de la chiquita. Es todo lo que puedo contar por el momento”, indicó Julio Roberto Artaza Granero, hermano de la sospechosa y vecino de la misma cuadra en el asentamiento. El hombre se movía con la ayuda de muletas dado que tenía enyesada una pierna.

La furgoneta Iveco de Infantería se acomodó como pudo en uno de los lotes aún desocupados. Una medianera hecha con cañas de azúcar estaba rota en el terreno lindante de la casa de los sospechosos y daba señal de que algo había ocurrido. “Nuestra tarea es cuidar con nuestras vidas esta casa hasta que la Justicia haga todas las pericias necesarias”, sintetizó uno de los uniformados, que aclaró no podía decir nada respecto a la situación que se había vivido horas antes.

Indignados

“Si la Policía no estuviera aquí esa casa ya no existiría. Estamos horrorizados con lo que hizo esta gente, nosotros también tenemos chicos y nunca había pasado algo como esto. Queremos que se vayan del barrio ya. Ya no son bienvenidos y los vecinos prometieron que esa casa no quedará en pie”, señaló Daniel M., uno de los habitantes del asentamiento. “Estamos indignados porque todos nos movilizamos por ellos y para encontrar a la criatura. Salimos todos a buscar a esa nena y resulta que estas basuras la habían matado. Nunca pensé que pudieran hacer algo tan horrible”, agregó.

El vecino señaló que la noticia fue un baldazo de agua fría porque consideraba a los acusados como personas trabajadoras que intentaban salir adelante. “El muchacho Veliz salía todos los días en su moto a trabajar. Hacía mantenimiento para una empresa de Lules. No voy a negar que trabajaban. A la nena no la habíamos visto nunca”, detalló.

Alberto Sánchez fue otro vecino que no ocultó su enojo. “Eran unos prepotentes, le mezquinaban hasta el agua a los vecinos y aún así todo el barrio los salió a ayudar en la búsqueda que fingieron. Espero que se pudran en la cárcel ahora. Queremos Justicia por este terrible hecho”, manifestó. El hombre señaló que si bien La Chabela tiene tres años de existencia, muchos de los habitantes llevan más de 40 años viviendo en los barrios limítrofes. “Nunca había pasado nada como esto, pero ni parecido. Yo no apoyo que rompan ni quemen nada, pero queremos que esta gente se vaya de acá por las buenas, que nunca vuelvan”, agregó.

Investigación: ordenaron estudios de ADN

El sábado por la tarde, los investigadores encontraron restos biológicos en las cercanías del río Colorado. Las muestras, que según las apreciaciones serían humanas, serán sometidas a un estudio genético para determinar si corresponden o no con Rocío (la tarea demoraría meses). Según la investigación que llevaron adelante el fiscal de Homicidios Ignacio López Bustos y su par de Delitos Complejos, Alejandro Noguera, la niña habría sido quemada, desmembrada y enterrada en distintos puntos de Lules y La Reducción. Todo eso se desprende de la declaración en sede policial de un arrepentido.