Horario corrido o cortado. La cuestión que desató una disputa entre los comerciantes del microcentro de Tucumán y el gremio de empleados sigue generando rispideces. Tras la decisión de la Cámara de Comerciantes de San Miguel de Tucumán (Ccsmt) de mantener el horario laboral cortado, el Sindicato de Empleados y Obreros del Comercio (SEOC) dijo que agotarán las vías administrativas y, si es necesario, acudirán a la Justicia para trabajar de corrido.
En este contexto, los comerciantes difundieron hoy una dura carta abierta en la que apuntan contra el gremio.
“Mientras algunos hacen campañas sindicalistas…. Otros seguimos luchando para que el comercio del microcentro de la ciudad siga en pie y mantenga el trabajo de cientos de familias”, comienza la misiva, en medio de un conflicto que advierte protestas y reclamos administrativos por parte de los empleados.
SEOC: "con acción directa y movilización haremos cumplir lo que los comerciantes firmaron"En la carta, los comerciantes remarcan que “llevan más de un siglo sosteniendo a su empresa familiar, atestiguan que el horario rentable para sus negocios es el discontinuo”. Aseguran que durante los meses que estuvieron trabajando de corrido, por decisión del Comité Operativo de Emergencia en pandemia, comprobaron que la siesta “es un horario muerto en ventas, pero que hay que pagar los costos fijos igual”.
“Las horas de la siesta tucumana son muertas para el comerciante. Implican un 40% en la caída de sus ventas”, remarcan.
Además, sostienen que más de 500 locales comerciales de San Miguel de Tucumán “se hundieron con el paso de esta pandemia”, por lo que piden no agravar la crisis “con obstáculos conformados en gran medida por intereses sindicalistas”.
“Convoco a todas las autoridades competentes a no mirar a un costado, a ocuparse de brindarle al comerciante todos los medios necesarios para poder desarrollar el derecho al trabajo, a poder abrir y cerrar las puertas de su negocio cuando considere necesario, para poder - nada menos- que seguir trabajando y dando trabajo”, concluye la carta de un comerciantes del microcentro tucumano.
El horario comercial termina en la Justicia o en conflicto