Cuando llueve, Tafí del Valle se encierra en una nube melancólica y antisocial. En ese trance estaba el jueves pasado, pero Cristina Bulacio lo puso en otros términos. “Es una tarde perra”, admitió al dar la bienvenida al público congregado en el Espacio Cultural de la estancia Las Tacanas. Lo que puede ser malo para otras actividades, como hacer un picnic en El Cristo de La Quebradita, resulta apropiadísimo para la lírica y la literatura. Y así fue. Aquella hora grisácea anocheció borgiana o borgeanamente “apuñalada” por versos evocativos de las preguntas sin respuesta que forman la textura de la vida y a las que el “escritor supremo” dedicó su obra. Ese atardecer transcurrió en el lugar más propicio: una habitación pequeña y maciza emparentada en el sentido físico y espiritual con la sala de partos de la Nación que alberga la Casa Histórica.

El Espacio Cultural de Las Tacanas funciona en un recinto del establecimiento tricentenario que perteneció a los Bazán Laguna, la misma familia propietaria de la sede del Congreso que declaró la Independencia en 1816. 

El dueño contemporáneo del casco de la estancia, Solano Peña, se decidió hace cosa de cinco años a dar un toque de gracia a los veranos tafinistos mediante la organización de un ciclo de conferencias con entrada libre -y copa de vino al final-. El 16 de enero fue el turno de Bulacio y de su objeto de estudio: Jorge Luis Borges, que nació en 1899 y murió en 1986 (ver agenda de disertaciones venideras). 

En ese ámbito arquitectónico e histórico único, y curiosamente enclavado a metros del “ruido molesto” de la villa, la doctora en Filosofía y veraneante compartió, entre otras creaciones, “Poema de los dones”, “Ajedrez”, “El golem”, “El otro tigre”, “Milonga de Jacinto Chiclana”, “Poema conjetural”, “El laberinto” y “Juan, 1,14”. A modo de “bonus track”, Pedro León Cornet, estudioso del pasado de los Valles, leyó con entonación y sentimiento “El amenazado” y “Soy”.

Introducción

Los versos universales de Borges magnificaron la poética natural de Tafí. Para que el milagro sucediera sólo hizo falta repetir las estrofas en voz alta en la intimidad abierta de esa sala de otra época con su salamandra; su porcelana azul y blanca; sus maderos altivos; sus naturalezas muertas y sus retratos de antiguos dueños. 

“Son las mismas palabras de siempre, sólo cambia el contexto. Somos distintos cada vez que las leemos”, observó Bulacio en la introducción al recital. Dijo también que ella entreveía la idea de la finitud en cada resquicio de la producción de Borges: “están allí los límites, la muerte y la imposibilidad de abarcarlo todo”. Ese pensamiento, según la académica, no puede ser apresado en ningún sistema.

Explicar a Borges y a sus contradicciones es tan arduo como “los arduos manuscritos que perecieron en Alejandría” (“Poema de los dones”). Sin mencionar la voz “atajo”, Bulacio propuso ingresar en sus juegos e ironías: en resumen, leer al autor y dejar que su arte haga la tarea explicativa. Algo de eso empieza a ocurrir cuando, algunos versos después de recordar la biblioteca alejandrina, Borges interroga y se interroga: “¿cuál de los dos escribe este poema / de un yo plural y de una sola sombra? / ¿Qué importa la palabra que me nombra / si es indiviso y uno el anatema?”.

Plegaria con Jacinto

En “Ajedrez” aparecen los cordeles invisibles que en simultáneo proveen y desorganizan el destino. “Dios mueve al jugador y este, la pieza”, manifiesta el poeta. Apretados porque las dimensiones del Espacio Cultural son austeras y generosa la convocatoria, los asistentes a la conferencia de Bulacio pusieron en común significados e impresiones. Alguien anunció que “somos peones de Dios” mientras que otro mencionó el mito de las cavernas de Platón. La disertante acotó que el misterio comienza cuando la razón encuentra su frontera.

El agnosticismo permitió a Borges suspender el juicio sobre si había algo todopoderoso más allá: Bulacio señaló que ese perfil religioso le posibilitó acercarse a las distintas expresiones de lo divino a partir de un conocimiento ávido de las Sagradas Escrituras y de las tradiciones. 

De tal inquietud exenta de dogma provienen el poema dedicado a esa criatura del judaísmo llamada golem y estas cuatro líneas magistrales: “si (como afirma el griego en el Cratilo) / el nombre es arquetipo de la cosa / en las letras de ‘rosa’ está la rosa / y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo’”. Alguna fe debía haber para escribir así. La expositora “salvó” el punto con la idea de que el padre de “El Aleph” creía en la oración personal, no en la heredada.

En esa plegaria hay sitio para transgredir las propias humanidades. “...Persevero / en buscar por el tiempo de la tarde / El otro tigre, el que no está en el verso”, reza Borges. Y en la poesía “Milonga de Jacinto Chiclana” acuchilla: “siempre el coraje es mejor / la esperanza nunca es vana”. Con su acento claro de docente universitaria jubilada, Bulacio agregó el matiz justiciero: recordó que Francisco Narciso de Laprida, presidente del Congreso de Tucumán y protagonista del “Poema conjetural”, había sido olvidado en una lectura de trabajos de Borges acaecida durante la celebración del Bicentenario. 

“Correspondía que se declamara”, reprochó y procedió a reparar el olvido tres años más tarde en -vaya casualidad- una habitación del mismo estilo que la que cobijó al diputado sanjuanino: “Yo, Francisco Narciso de Laprida, / cuya voz declaró la independencia / de estas crueles provincias, derrotado, / de sangre y de sudor manchado el rostro, / sin esperanza ni temor, perdido, / huyo hacia el Sur por arrabales últimos”.

Invitación

Borges conocía la ingratitud y el desengaño. “Nada esperes”, escribe en “El laberinto”, y puesto en la piel del “Verbo hecho carne”, que experimentó la amargura, desliza: “a veces pienso con nostalgia / en el olor de esa carpintería” (“Juan, 1, 14”). “Soy, tácitos amigos, el que sabe / que no hay otra venganza que el olvido”, receta en “Soy”. Como corresponde a aquel que razona y siente demasiado, le costó el amor. Bulacio puso como testimonio de esa paradoja a “El amenazado”: “(esta habitación es irreal; ella no la ha visto.) / El nombre de una mujer me delata. / Me duele una mujer en todo el cuerpo”. Lejos del desánimo, lo inalcanzable estimuló a Borges.

La expositora dijo que en él había una invitación a seguir buscando el hilo, aún cuando esa búsqueda fuese infinita. Con esa propuesta interminable concluyó la tertulia, y un aplauso homenajeó a su animadora, a Borges, a Las Tacanas y al crepúsculo mojado de Tafí del Valle.

Otras fechas del espacio cultural
1- Viernes a las 19.30: “Personalidades y personajes en la historia de Tafí del Valle”, por Pedro León Cornet.
2-  Martes 28 a las 19.30: “70 poemas”, por Víctor Redondo (con presentación de Manuel Martínez Novillo). La entrada es libre y gratuita y se servirá un vino de cortesía al final.
3- Estancia Las Tacanas, Presidente Perón 372, Tafí del Valle.

MAÑANA
TALLER DE MACRAMÉ
Lugar: Club de Veraneantes
Horario: a las 15
Actividad a cargo de la marca María Kokot Home. Elaboración de caminos de mesa, almohadones, lámparas, etcétera. Informes: (0381) 153 034 949.

TEATRO EN LOS CUARTOS
Lugar: Estancia Los Cuartos
Horario: a las 20.30
Puesta en escena de “Ai Ai Ai”, obra ganadora de la 35ª Fiesta Provincial del Teatro de Tucumán y del premio al mejor unipersonal de la Asociación Argentina de Actores. Reservas: (0381) 154 658 802.

ESTANCIA LAS CARRERAS.

SABORES DE TAFÍ
Lugar: Estancia Las Carreras
Horario: de 13 a 16
Cocina en directo con el chef Luis Marcelo García, que enseñará las recetas culinarias elaboradas a partir de insumos típicos del destino. Al final, habrá una degustación. Informes: (03867) 421 473.

VIERNES
TALLER DEL VINO

Lugar: Hotel Colonial
Horario: a las 20.30
Esta actividad propone “jugar con la enología” mediante el conocimiento de los distintos “blends” y la elaboración de un vino trivarietal. Cada participante pondrá la graduación de cada varietal en el armado, jugando a ser enólogo.
Informes e inscripción: Casa del Turista, Tafí del Valle / (03867) 420 140.