El mal sabor por el paro de ómnibus que dejó a pie a unos 320.000 usuarios de toda la provincia por 42 horas todavía persiste en la boca del intendente Germán Alfaro. “Ha sido un momento de mucha impotencia y bronca, porque se ha puesto en vilo a todos los tucumanos”, explica. El jefe municipal de San Miguel de Tucumán sostiene que fue una medida de fuerza exagerada. “Un paro en un servicio de esta naturaleza es la última instancia, no la primera; fue un paro extorsivo, político y electoral. Fue un paro de campaña”, gatilla Alfaro, con la mira fijada sobre los empresarios del transporte y la gestión de Juan Manzur.

El intendente recibe a LA GACETA en la sala de reuniones, luego del almuerzo. Al comenzar la entrevista explica que toma un té de boldo para ayudar la digestión. Pero por sus palabras queda claro que aún no puede deglutir la huelga realizada por la Unión Tranviarios Automotor (UTA), por una deuda salarial. Y por la protesta es que también señala a los dirigentes de la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (Aetat). “El querer forzarme a mí para hacerme pagar un costo político, a que yo convoque a una sesión (extraordinaria en el Concejo Deliberante) para tratar la suba del boleto, me parece que está al margen de cualquier especulación política. Ya empieza a rozar con la extorsión y lo mafioso”, insiste.

Alfaro afirma que siempre recibió a los transportistas y que trató de brindarles soluciones, a pesar de no juntarse “a comer asado con ellos”. La referencia es una foto subida a Twitter en noviembre por el periodista Jorge Asís, junto a Manzur. “Con el gobernador en una comida ofrecida en la residencia de Jorge Berreta (vicepresidente de Aetat), con los castigados empresarios del transporte de Tucumán”, se detalla en el tuit.

El intendente entra en ebullición cuando se le consulta sobre el rol de los transportistas en la protesta. “Estos empresarios han confundido los intereses empresariales con la política, y eso es responsabilidad del gobernador. Porque detrás de esto está el gobernador de la Provincia. Vamos al hipotético caso de que yo hubiera convocado a una sesión para que se aumentara el valor del boleto: ellos levantaban el paro. Eso quiere decir que tenían el dinero para pagar, no que estaban esperando recaudar más. Me estaban apretando, me estaban extorsionando, y el gobernador está detrás de todo esto”, insiste con un tono exacerbado.

Los dirigentes de Aetat, que piden que un boleto urbano a $29 porque sostienen que trabajan a pérdida, dejaron asentado en el acta acuerdo con la UTA que no podrán “cumplir en tiempo y forma con el pago de los haberes a vencer”. El titular del Ejecutivo municipal critica la advertencia y la califica como una amenaza. Además, remarca que la actividad es rentable, a pesar de los dichos de Berreta. “Este es un negocio que da (réditos), pero invierten en otras cosas. Sería importante ver las declaraciones juradas de cada empresario. Hay uno que anda viajando, entonces no anda tan mal”, analiza. Además, cuestiona que el empresariado no haya pedido la conciliación obligatoria. “No hizo uso de eso porque no le importaba”, reprocha Alfaro.

PAGO EFECTUADO

Los choferes cobraron el dinero adeudado

Luego de las medidas de fuerza, los 4.000 trabajadores del transporte público cobraron el dinero que se les adeudaba en concepto del salario de enero. En la Unión Tranviarios Automotor indicaron, sin embargo, que hubo un inconveniente en la liquidación de haberes en la Línea 8. Las autoridades de la firma se comprometieron a subsanar hoy el error.