“Llegan justo porque ya nos estamos yendo”, dice Norma Ojeda, sentada junto a Damián, su hijo de 10 años que padece retraso madurativo y epilepsia. No puede dejar de sostenerlo con el brazo porque está muy inquieto, y el lugar donde se encuentran es una gran sala donde las opciones son sentarse en sillas de plástico, permanecer de pie o recostarse en los colchones que les entregaron para que pasaran la noche (son nuevos y todavía están envueltos en el plástico). “Cuando entró el agua a mi casa tuve que caminar cinco cuadras hasta la comisaría para ver si podían llevarme a algún lugar con Damián y con mi otra nena, de siete años. Ahí me dijeron que llame a Defensa Civil y me dieron un número. Tuve que volver y por suerte andaban los bomberos y un señor les dijo que me ayudaran con mis hijos. Ellos los sacaron en camilla, porque no había otra forma”, detalla Norma, tratando de volver a la calma.

La lluvia que empezó en la tarde del miércoles y siguió hasta la madrugada de ayer inundó la zona este del Gran San Miguel de Tucumán. En Alderetes, más de 70 personas pasaron la noche en la Dirección de Deportes del municipio. Norma era una de ellas, y recién al mediodía pudo volver a su casa junto a su hijo discapacitado.


Anahí Herrera, otra vecina del barrio Nueva Esperanza y mamá de dos niños, escucha el relato de Norma mientras acomoda sus pertenencias. Los bomberos están a punto de pasar a buscarlas para regresar a casa.

“Dice mi marido que ya bajó el agua y que podemos volver, él se quedó por miedo a que nos roben. No sabe la tristeza que me da esto. Es la tercera vez que nos inundamos en los ocho años que vivimos ahí. Hay cosas que se mojaron y todavía las estoy pagando en cuotas. Trabajo más de ocho horas al día para tener algo y ahora por el agua pierdo todo”, lamenta Anahí. “Le pedimos un montón de veces al intendente que arregle el canal de frente de mi casa. El miércoles antes de la tormenta fueron a limpiar supuestamente, pero empezó a llover y desaparecieron”, agrega.

En el canal el agua circulaba con lentitud y todo alrededor era barro. “La Municipalidad no nos tiene en cuenta. No quiero un colchón porque mañana vuelve a llover y ¿para qué me sirve?”, reclama Claudia Morales. A modo de protesta, los vecinos cortaron la avenida Eva Perón.

“Cuando quieren los votitos los ves aquí golpeando las manos y hablando con la gente. Y ahora ¿dónde están?”, desafía “Jerez”, un vecino del barrio. “Está a la vista que el agua no corre por el canal por culpa de dos paredones. Rompimos un poco la pared con un martillo, pero necesitamos que venga la máquina a hacerlo”, demanda el vecino.