“Creo en la imparcialidad de estos jueces. No me siento condenada porque soy inocente”, dijo María Jesús Rivero, una de las acusadas de ser integrante del Clan Ale que mañana escuchará la sentencia del juicio que se le sigue en su contra. La mujer, ex pareja de Rubén “La Chancha” Ale, desnudó sus sensaciones a pocas horas de que se conociera el fallo.

- ¿A qué le teme?

- A toda la presión política que está ejerciendo la Unidad de Información Financiera (UIF). Ellos y el Ministerio Público a lo largo de un año no pudieron probar las cosas de que se nos acusan. Nuestros defensores, pese a todas las trabas que tuvieron a lo largo del proceso, dejaron en claro nuestra inocencia. Afortunadamente nos juzga un tribunal que asegura transparencia. Nunca me olvidaré de una frase del magistrado (Gabriel) Casas: “el día que me muevan la lapicera, dejaré de ser juez”. Lo dijo después de que le dijeran que había sido influenciado políticamente en el último juicio de lesa humanidad.

- ¿Siente que está siendo juzgada por un hecho del que ya fue absuelta?

- Considero que esta es una causa Íñigo II (el caso en el que se investigó la desaparición de Marita Verón). Tiene muchas similitudes. Creo que soy una víctima del sistema corporativo judicial. Pero también en esta oportunidad los jueces son garantía de imparcialidad, a pesar de todas las presiones que reciben.

- ¿Quién presiona para que sea condenada?

- De la UIF. Cuando llegó el fin del kirchnerismo pensábamos que se acabaría la persecución, pero con el macrismo siguió la misma línea dura y perversa como los tiempos de los militares. Antes, según lo que reconoció el mismo (José) Sbattella, solo se investigaban algunas causas. Con los casos de corrupción y de lavados de activos de funcionarios nacionales miraban a otro lado, pero le abrían la puerta a (Susana) Trimarco para que hiciera una denuncia sin ninguna prueba. Y lo que es peor aún, gastaron dinero para investigarla.

- ¿Y qué cambió con el macrismo?

- Y es lo mismo. Siguen derrochando dinero en un proceso mentiroso y dejando de lado casos de lavados de activos mucho más graves. Trimarco sigue cobrando un subsidio de (Germán) Garavano a pesar de que en un juicio laboral de Córdoba dos profesionales declararon que las obligaban a mentir para demostrar que ellos atendían casos de trata de personas.

- ¿Encuentra similitudes entre ambos juicios?

- Son muy similares. También comenzó un diciembre y terminó un año después. Aunque en este caso cambiaron algunos actores. No apareció la diputada (María Victoria) Donda, no hubo un funcionario como (Mario) López Herrera haciéndola subir por las escalera ni fue (José) Alperovich a arrodillarse ante ella para pedirle perdón porque los jueces hicieron justicia.

- ¿Cuál cree que será la sentencia de mañana?

- Debería ser absolución. Sin embargo, creo que si me llegaran a declarar inocente, no terminará ahí, sino que este proceso continuará y no será favorable. No terminarán hasta armar una causa Íñigo III.

- ¿Por qué está tan segura?

- Porque la Sala II de la Cámara de Casación siempre viene fallando en contra nuestra. En un principio nos resultaba increíble que hayan rechazado cada uno de los planteos que hicieron los defensores. Después nos enteramos que el juez (Fernando) Poviña se había desempeñado como secretario de esa sala antes de que asumiera como magistrado en esta provincia. Ahora solicitaremos que no entienda en la causa.

- ¿Cree que es una causa armada?

- No tengo dudas. Por ejemplo, a mí me acusan de integrar una asociación ilícita integrada por 16 personas, de las cuales a por lo menos nueve las conocí el 16 de diciembre de 2016 cuando nos sentaron en el banquillo de acusados. Me acusan de evasión tributaria, cuando la AFIP sabe perfectamente cuál fue mi historial impositivo a lo largo de los años.

- ¿Y su relación con los Ale?

- A pesar de que fui pareja de Rubén (“La Chancha”) con quien tengo un hijo, saben que estoy distanciada desde hace años de él y de mí ex cuñado, Ángel (“El Mono”) también. Y después me dicen que tenía negocios con la ex y actual pareja de Rubén, algo totalmente ilógico.

- ¿Tiene miedo a volver a quedar detenida?

- Estoy en esa condición desde hace más de 13 años, cuando comenzaron a investigarme por el caso Verón. En prisión estuve más de tres años y cuatro meses. Es tiempo suficiente para comprobar que la cárcel aniquila los sentimientos, mata las relaciones humanas y asesina todos los vínculos familiares. Y más aún si sos inocente.


Polémica 
“El Estado debe garantizar seguridad a los testigos”
 
Tres días antes de que se conociera el fallo contra el Clan Ale, la Sala II de la Cámara de Casación resolvió anular la libertad de 12 imputados que había resuelto el tribunal que los juzga. Los jueces decidieron otorgarles el arresto domiciliario. “No me sorprendió porque esos jueces siempre fallaron en contra nuestra”, dijo María Jesús Rivero. “Sí me causó gracia que uno de los argumentos es que los testigos corren peligro. Pero el Estado es quien debe garantizar la seguridad a esas personas, no nosotros y menos privándonos de nuestra libertad. Eso es una locura que no reviste gravedad”, concluyó.


Polémica 

“El Estado debe garantizar seguridad a los testigos”

Tres días antes de que se conociera el fallo contra el Clan Ale, la Sala II de la Cámara de Casación resolvió anular la libertad de 12 imputados que había resuelto el tribunal que los juzga. Los jueces decidieron otorgarles el arresto domiciliario. “No me sorprendió porque esos jueces siempre fallaron en contra nuestra”, dijo María Jesús Rivero. “Sí me causó gracia que uno de los argumentos es que los testigos corren peligro. Pero el Estado es quien debe garantizar la seguridad a esas personas, no nosotros y menos privándonos de nuestra libertad. Eso es una locura que no reviste gravedad”, concluyó.