En 2012, los hermanos Roberto y Enrique Espeche pusieron en marcha su sueño: ser los propietarios de una heladería distinta, cuya característica principal fuera la variedad de sabores que ofrecería a sus clientes. 

El comienzo se dio en 2009, cuando la familia instaló Plaza Crema, una heladería tradicional, de barrio, frente a la plaza de El Manantial. De allí son oriundos los jóvenes emprendedores, que hoy recibieron la visita personal en su local de nada menos que el presidente, Mauricio Macri, quien los llenó de elogios y los hizo famosos en todo el país. 

Lo curioso es que al principio nadie en la familia conocía el arte de fabricar helados, y por eso Roberto viajó a Buenos Aires, donde se recibió de maestro heladero, al tiempo que su hermano Enrique renunciaba a su empleo para dedicarse de lleno al emprendimiento. 

El proyecto, según recuerdan, "comenzó con pocos sabores, alrededor de 20 o 22", minimizan, aunque ese número de opciones sea superior a la oferta de gustos en cualquier heladería tradicional. El plan era incrementar la cantidad de sabores gradualmente, pero en 2012 el negocio entró en crisis, lo que los obligó a tomar medidas drásticas. Así, en 2013 decidieron pegar un salto cuantitativo, y producir 100 sabores nuevos de helados. Hoy, Plaza Crema es famosa por sus "150 sabores tradicionales y exóticos", según refieren sus dueños. 

"Arroz con leche, mazamorra, chocolate picante, cerveza... Así fueron saliendo todos los sabores", cuenta Enrique Espeche, en una entrevista brindada a LA GACETA hace algunos años. Con el desafío de crear y elaborar la mayor cantidad de gustos de helados posibles, los hermanos Espeche idearon un "slogan interno", como define Roberto: "Tenemos un slogan interno: pensamos que hay todo un mundo por 'heladear'", que no signfica otra cosa que el hecho de que todo lo que se puede comer, también se puede "heladear", según esta visión. 


La oferta

En El Manantial, la heladería Plaza Crema ya es todo un clásico y un orgullo para la comunidad, pero los extraños sabores que ofrece a menudo sorprenden a los incautos, admiten con picardía los hermanos. En el local, se pueden degustar helados que remiten a los tradicionales postres que preparaban las abuelas (mazamorra, arroz con leche, pastafrola), aunque también hay sabores de verduras y hortalizas (cebolla, tomate, zapallo), o los salados (aceitunas, guacamole, sopa de verduras), golosinas (alfajor de maicena, chicle), hasta bebidas alcohólicas (cerveza, vino malbec, fernet con coca). Además aparecen en la lista la afrodisíaca muña-muña y el polémico caramelo Media Hora. Incluso, innovaron con el helado sabor a "gomita", de gran aceptación entre los niños. 

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Según explica Enrique, los que visitan el local suelen pedir dos bochas de helado: una de un gusto clásico y otra con algún sabor "inusual". Entre sus invenciones más recientes se destaca un "helado de humo" algo que para la gran mayoría lo pensaría como "extraño y desconocido", Espeche recalca se trata de una crema de leche ahumada que conjuga la frescura característica de todo helado con la sensación que deja en el paladar el gusto de alguna carne ahumada. 

Reconocimiento 

Este año, Roberto Espeche, en representación de la heladería, obtuvo el reconocimiento en "Innovación y Diseño" del Premio Joven Empresario Argentino, organizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). En este marco, "CAME Joven", entidad integrada por jóvenes empresarios y emprendedores argentinos, hizo mención en "Honor en Innovación y Diseño a la heladería Plaza Crema", por ser la mayor fabricante de sabores del país, con 150 variedades.