WASHINGTON.- Donald Trump y Barack Obama no se habían visto nunca en persona antes de la reunión de más de una hora y media que mantuvieron ayer en la Casa Blanca para preparar el traspaso del poder presidencial que culminará el 20 de enero.

Tras haber arremetido contra sus políticas y su propia persona, llamándolo entre otras cosas de “fundador” del Estado Islámico, Trump definió ayer como un “gran honor” haber conversado con el aún mandatario y, más aún, lo calificó de “muy buen hombre”.

“Voy a contar con el presidente Obama en el futuro, incluido su consejo”, aseguró Trump en su primera aparición pública tras el breve discurso de la victoria en la madrugada del miércoles en Nueva York. Entonces, como ayer, sus palabras fueron muy medidas, alejadas de la retórica agresiva y las duras formas que utilizó en la campaña.

Dos personas adultas

Obama y Trump se reunieron en el Despacho Oval, en el que Trump se instalará el 20 de enero, y desde allí se dirigieron después a los periodistas. Ambos se ubicaron en los sillones con brazos en los que, delante de la chimenea, el aún mandatario se sienta con los líderes internacionales que lo visitan.

Aunque estuvieron serios, la cordialidad fue la tónica. Obama habló de una “excelente conversación” entre ambos y dijo sentirse “animado” por el deseo de Trump de trabajar con su equipo.

El encuentro se produjo a invitación de Obama, que lo convocó cuando lo llamó para felicitarlo en la madrugada del miércoles, tras confirmarse que había ganado las elecciones presidenciales frente a su ex secretaria de Estado, Hillary Clinton.

Obama dejó en claro que pese al abierto enfrentamiento que hubo entre ellos -”significativas diferencias”, dijo el miércoles- hará todo lo que esté en su mano para garantizar una transición tranquila como hace ocho años hizo el republicano George W. Bush.

“Quiero subrayar, señor presidente electo, que vamos a hacer todo lo que podamos para ayudarle a tener éxito porque su éxito es el éxito del país”, manifestó Obama.

Acompañados

El mandatario demócrata aseguró durante la campaña que Trump no está capacitado para ser presidente de Estados Unidos. Las diferencias quedan sin embargo al margen del traspaso. Obama, eso sí, estuvo serio y parecía algo nervioso cuando se dirigió a la prensa antes de que lo hiciera Trump.

El millonario republicano acudió a la Casa Blanca con su esposa, la ex modelo Melania, que en enero se convertirá en la primera dama del país. Fue recibida por Michelle Obama, y ambas conversaron después con ellos. “Queremos asegurarnos de que se sienten bienvenidos mientras preparan esta transición”, dijo Obama.

Procedente de Nueva York y acompañado por Mike Pence, que será su vicepresidente, Trump aterrizó en el aeropuerto “Ronald Reagan” de Washington a bordo del avión que utilizó en su campaña electoral.

En él se lee su apellido en grandes letras. Tras la reunión con Obama en la Casa Blanca se dirigió al Capitolio para reunirse con el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, uno de los miembros del Partido Republicano que más crítico fue con él a lo largo de toda la campaña. (DPA)