La pérdida de rentabilidad, generada por la inflación y por la devaluación del peso, aviva un peligroso fuego en las empresas tucumanas. La necesidad de sostener la actividad y los puestos laborales encienden las alarmas contra incendios. Entonces, para sofocar las llamas, surge la figura del analista de costos que, desde fines de 2013, se convirtió, para muchas compañías locales, en el bombero de la crisis. La misión que le encomiendan los empresarios es clave: detectar los gastos que se pueden reducir y optimizar el rendimiento de los recursos disponibles.

LA GACETA entrevistó a especialistas de esta disciplina quienes coincidieron en que las agroindustrias y el comercio son los sectores que más requirieron su asesoramiento en los últimos meses. Además, señalaron que la demanda de este servicio profesional creció a partir del impacto de la inflación, que elevó los precios de insumos importados, al tiempo que contrajo las ventas de aquellas compañías dedicadas al comercio.

Antes de abrir las mangueras para que el agua apague las llamas, los analistas estudian la estructura interna de gastos, con el propósito de detectar los focos de incendio. Una vez que los encuentran se resuelve dónde ajustar. Edmundo Saieg (h), director asociado de un estudio contable de esta capital, explicó que el monitoreo de costos se lleva a cabo en función de la actividad que desarrolla la compañía y en qué mercado se mueve. “Los gastos se medirán, por ejemplo, en base a la inflación, a las recomposiciones salariales que soliciten los empleados y a la evolución del dólar, si es que el producto tiene alguna relación con el tipo de cambio. Cuando aumentan la estructura de costos y los precios de venta, es cuando decrece la rentabilidad. Entonces se encienden las alarmas”, señaló.

El especialista precisó que esas luces de alerta derivan, inicialmente, en un estudio para ver cuál es el problema que afecta los márgenes rentables del negocio. “Por ejemplo, antes de la devaluación de enero (que llevó el dólar oficial a $ 8), el crecimiento de los gastos de las compañías exportadoras, generado por un tipo de cambio atrasado, era el principal factor que afectaba la rentabilidad. Es decir, una estructura de costos en expansión, con ventas paralizadas y sujetas a un dólar que estaba planchado”, argumentó.

Saieg remarcó que en el caso de sectores productivos que operan en el mercado interno, como la industria cañera, el monitoreo de costos es diferente porque no tienen sus precios de ventas ligados a la inflación. “Se analizan los valores de los procesos internos, como demandas salariales, o los gastos financieros, entre otros”, detalló. Cuando se enciende la alarma contra incendios, las compañías suelen revisar sus costos relativos, antes de llamar al analista. “Las empresas toman antídotos previos al estudio, para medir cuánto representa cada ítem en su esquema de gastos”, agregó el profesional.

Cuidar el personal

El recurso humano es uno de los puntos que preocupa a los empresarios locales, cuando los costos comienzan a expandirse. Saieg afirmó que las compañías invierten para capacitar a su personal, por lo tanto, no es un recurso del cual se quiera prescindir fácilmente. “Si el ritmo de la actividad se mantiene, y el problema de la rentabilidad está asociado a los precios de ventas, los empresarios no quieren reducir empleados porque es una inversión en capital humano que luego de la crisis deberán hacer nuevamente”, remarcó.

Ante la caída de los márgenes de ganancia, y la necesidad de mantener las operaciones y los puestos laborales, los asesores de costos recomendaron cambiar el criterio de compra de insumos y de mercaderías para optimizar los recursos. “Además de disminuir gastos de producción, lo que se busca es comprar mejor. Y aquí cobran relevancia las herramientas de financiación: es decir, los descuentos que se pueden obtener mediante pagos de contados o los beneficios de conseguir pagos en cuotas sin interés. De este modo, el margen bruto se maximiza a partir de compras más eficientes”, explicó Saieg.

Ciclos económicos

La demanda de diagnósticos de gastos cobró fuerza en los últimos meses de 2013, por la creciente inflación y por la devaluación del peso, que empujó hacia arriba los precios de insumos dolarizados. Los expertos afirmaron que las consultas vinculadas a costos suelen moverse a la par de los ciclos económicos. Francisco Macías, socio de otro estudio contable, señaló que las empresas solicitan los servicios profesionales cuando las cosas van mal. “Siempre que ocurren estos fenómenos vinculados a la inflación, y que impactan negativamente en las ventas y en la rentabilidad, surge la preocupación para ser más eficientes”, advirtió.

Además, destacó el éxito que suelen tener los análisis de gastos, sobre todo cuando los ciclos económicos se tornan favorables. “Estudiar los costos resuelve el problema inmediato y ayuda a la empresa a mantener su eficiencia en el futuro. Los diagnósticos sirven para salir del paso, y perduran en el tiempo”, subrayó.

Macías también reflexionó sobre la predisposición del empresariado local para concretar estos relevamientos. “En general, se percibe este servicio como un gasto más pero, en los últimos años, la conciencia de los emprendedores cambió y lo interpretan como una inversión para ser más eficientes”, consideró.

Diagnóstico

El analista de costos interpreta el negocio

Marcelo Medina Galván, docente de la especialización de Costos y Gestión Empresarial de la Facultad de la Ciencias Económicas de la UNT, aseguró que uno de los requisitos del analista de costos es la capacidad para interpretar son las operaciones de la empresa, y cómo gestiona los recursos que luego se transformarán en gastos. “El profesional debe entender cuál es el negocio y la dinámica del sector empresarial”, explicó.

variables

La importancia de conocer el contexto

Los especialistas en costos estudian las variables del sector industrial al que pertenece la empresa, así como las variables macroeconómicas. “El sector tecnológico, por ejemplo, tiene variables como la innovación, los nuevos descubrimientos y la creatividad. De igual modo, el analista debe considerar variables macroeconómicas como la inflación, el desempleo, el tipo de cambio”, subrayó Medina Galván.

Investigación

Los datos estadísticos sostienen la hipótesis

Según Medina Galván, el profesional debe manejar herramientas técnicas para investigar y para generar datos estadísticos. “Para hacer una recomendación, el profesional elabora hipótesis y las verifica con la realidad. Para hacer esta tarea, hay que acudir a informes sectoriales sobre ventas, gastos y proyecciones. En Tucumán escasean estos datos, tanto de empresas como de organismos públicos”, observó el docente.

Respuestas

Usar las herramientas justas en cada caso

Por último, el analista de costos necesita conocer modelos aplicables para resolver diferentes situaciones. “Según un principio fundamental de esta especialidad, hay costos distintos para propósitos distintos. No se pueden satisfacer múltiples necesidades con las mismas herramientas”, remarcó Medina Galván, y agregó que en este punto es fundamental la capacitación del profesional.