"Una cosa es protegerse de los rayos ultravioletas, respetando horarios y usando ropa y buenos productos mientras se permanece a la intemperie por cualquier motivo, y otra es tirarse al sol para broncearse", alertó la doctora Ana Beatriz de Pablo, dermatóloga de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) y coordinadora de la "Campaña nacional contra el cáncer de piel", que se desarrolla este mes en todos los hospitales públicos y algunos centros privados del país. Consistirá en el examen de la piel y sobre todo de los lunares para detectar las personas que integran el grupo de riesgo. (ver "Si este es...)
De Pablo, al igual que sus pares Marta Maffei y María Inés Garlatti, explicaron qué es el factor protector solar (FPS) que la mayoría desconoce.
La gente sólo sabe que cuánto mayor es el FPS mayor será la protección, pero pocos saben qué protector requiere cada piel. Una piel muy blanca que tarda un minuto en quemarse al sol, si usa FPS 15, el tiempo máximo que este protector evitará que se queme serán 15 minutos, y un FPS 30 lo protegerá por 30 minutos, y así sucesivamente. Un mismo FPS no protege igual a todas personas. El dermatólogo indicará el producto que requiere cada paciente. Del mismo modo, las cremas hidratantes y nutritivas que tiene que usar.
Qué hacer y qué no hacer
Por otra parte, las especialistas recomendaron acentuar la hidratación de la piel antes y después de tomar sol. Y al mismo tiempo no descuidar la hidratación oral consumiendo de dos o tres litros de agua o jugos naturales por día, ya que la pérdida de agua mediante la transpiración es mayor durante los días de altas temperaturas.
"La gente tiene que acostumbrarse a no tomar sol entre las 10.30 y las 17. Puede estar cerca de la pileta, pero a la sombra. Tampoco usar té de ruda porque quema la piel, ni gaseosas cola mezcladas con otras yerbas o productos. De igual modo, evitar medicamentos fotosensibilizantes (como diuréticos y anticonceptivos) porque aumenta la sensibilidad de la piel al sol", advirtió Garlatti.