El Índice de Precios al Consumidor (IPC) es el dato menos federal sobre la forma en que evolucionan los precios en la Argentina. El cepo oficial a los datos estadísticos provinciales llegó en 2007 y, desde entonces, sólo se conoce un sólo informe, el que se efectúa en el Gran Buenos Aires. Desde hace seis años, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) está intervenido por el Gobierno y por eso, cada vez que se difunde el dato de inflación crece la polémica. Ayer, el Indec reveló que la inflación de 2012 fue tan sólo del 10,8%, muy lejos del cálculo del 25,6% efectuado por las consultoras privadas, bajo el amparo de los bloques opositores al Poder Ejecutivo en el Congreso Nacional. Esas entidad también dejaron de difundir públicamente sus proyecciones, debido a las multas que impuso la Secretaría de Comercio Interior, a cargo de Guillermo Moreno, de quien se dice que controla al Indec y le pone freno a la inflación, al menos en las estadísticas. El dato oficial, además, dista de la percepción social sobre la evolución real de los precios en las góndolas.

Pero las variaciones no quedan tan sólo allí, en las compras diarias que hacen los argentinos y que resienten -mes a mes- el bolsillo del asalariado. El propio Gobierno convalida una inflación mayor a la registrada por el Indec, a través de la autorización a subir las tarifas de servicios por encima del 20% y hasta de los reajustes impositivos que, en el caso de Tucumán, rozaron el 25% de suba.

La de diciembre fue la inflación más alta de 2012, un 1% de variación respecto de noviembre. Esto se originó en los aumentos del 3,8% registrados en el sector Transporte, y del 2,2% en Atención Médica y Gastos para la Salud.

"No se necesita demasiado entrenamiento estadístico para darse cuenta de que no es verdad lo que mide el Indec", afirma a LA GACETA Juan Carlos Abril, presidente de la Sociedad Argentina de Estadística y recientemente electo titular de la Sociedad Interamericana de esa disciplina.

El experto puntualiza que el consumidor sabe perfectamente cuál es la evolución de los precios cada vez que realiza una compra en el supermercado o recibe las boletas de las tarifas de servicios. "Además, el gobierno tampoco está cumpliendo acabadamente un precepto constitucional: el de dar publicidad de sus actos y de una forma transparente", indica.

Desde su punto de vista, Abril considera que la medición oficial de inflación no resiste ningún análisis desde el punto de vista estadístico. E insiste: "Si tomamos algunas de las variables proxy (próximas) podemos observar, por ejemplo, que los propios gastos estatales se ajustan con la inflación real, no la del Indec. Ni hablar de los gastos sociales legislativos, que aumentaron un 36%". "Entonces -acota- es evidente que ellos no le creen a la inflación del 10,8% del organismo nacional".

Otra variable proxy, que contribuye a establecer cuál puede ser la inflación real, es la recaudación. En este aspecto, Abril puntualiza que -por caso- si la recaudación nacional de impuestos creció en torno de un 26% y la economía se expandió cerca de un 3%, "es claro que el piso de inflación de 2012 fue del 20% al menos".

Los tres escenarios
El 10,8% de inflación anual es inexistente y hasta resulta una falacia, desde la óptica de Daniel Abad, director del Centro de Estudios Económicos y Sociales del NOA (Cesnoa). "Un índice de esa naturaleza sólo existe en el imaginario del relato", argumenta.

Al igual que Abril, Abad considera que la inflación real está convalidad por los aumentos autorizados en los últimos meses, tanto en tarifas como en impuestos. "Nada fue inferior al 25%", agrega.

El consultor cree que 2013 se dividirá en tres períodos. "El primero será muy complicado y tendrá a la inflación como una de sus principales protagonistas. El aumento del mínimo no imponible y las paritarias serán la gran batalla de los actores económicos", indica. "Ya convalidó la inflación anual con una suba del 20% de techo", recuerda. El segundo período está signado por los agrodólares con los cuales se financiaría el Gobierno durante este año electoral. El tercero puede volver a ponerle ritmo a un escenario inflacionario, con la necesidad oficial de impulsar el consumo, poniéndole más plata (emisión) en el bolsillo de los votantes.


2013
el mundo celebra el año internacional de la estadística

Aumentar la conciencia pública sobre el poder y el impacto de las estadísticas en todos los aspectos de nuestra sociedad. Ese es uno de lo objetivos propuestos para la celebración internacional dedicada a la ciencia de la Estadística. De ella participan más de 700 organizaciones, universidades, organismos gubernamentales y empresas de un centenar de país. Además del Indec, entre los que adhirieron al festejo figuran en el sitio www.statistics2013.org, la Sociedad Argentina de Estadística, Raciocinio Organización Científica y Estadística y Sociedad. En el lista de organizaciones participantes no figura ninguna de las universidades argentinas ni institutos de investigación.