Llamamos hábitos a prácticas cotidianas que realizamos por costumbre, Decimos: "tengo el hábito de tomar mate" o "tengo el hábito de desayunar a tal hora" … Los hábitos transmiten saberes de generación en generación y sostienen el lazo social. Son verdaderas construcciones de cada cultura.

Los hábitos o costumbres son diferentes en cada país; cada cultura y cada época tiene o tuvo los suyos. Pero ocurre que a veces llamamos hábitos a ciertas adicciones. Por ejemplo, el hábito de fumar. El hábito de gastar compulsivamente. El hábito de no cuidar la higiene y tirar basura en lugares públicos, por ejemplo. Yo diría que llamamos hábitos a estas acciones, por desplazamiento de sentido. En realidad serían "malos-hábitos" o ausencia de hábitos. Allí donde los hábitos (esas marcas simbólicas que permiten sostener la vida en sociedad") fracasan, surge esto que es también estructural en los sujetos humanos: lo compulsivo, lo que viene como imperativamente, lo irrefrenable; que no tiene que ver con lo que "da un cierto orden a la vida" sino con lo que la desordena, con lo que la destruye, con lo que nos hace sufrir, con una cierta coacción que impele al sufrimiento.

Si los hábitos permiten una cierta pacificación, alivianan la vida, la hacen más predecible, sostienen el lazo social… las adicciones, se montan en la urgencia, en lo impredecible, en el padecimiento, en el sufrimiento. Se pierde el valor de intercambio simbólico que sostienen los hábitos.