Es de lo más extraño. Resulta que ahora dicen que dormir ocho horas no es fundamental para que el cuerpo se recupere. Esta advertencia ya había sido señalada por una investigación de médicos británicos en 1913. Sí, leyó bien a principios del siglo XX.

De todas maneras, la creencia siguió su curso y las ocho horas se impusieron como el tiempo prudencial y necesario. Es más dormir menos era sinónimo de problemas de presión, diabetes o, incluso, obesidad.

Sin embargo, el diario británico, Daily Mail, ha retomado las propuestas de estos científicos y ha revelado que las personas adultas requieren entre cinco y siete horas de sueño, para poder descansar sin problemas.

No es tanto nuestro cuerpo el que necesita descansar, más bien nuestro cerebro que es el que más energías consume.

El estudio explica que nuestro cerebro se divide las tareas. Por ejemplo, la zona media se encarga de regular las actividades motoras (respiración, circulación sanguínea y latidos del corazón), mientras que el córtex controla las capacidades de pensar, del habla, de la memoria y de la concentración. Esta parte precisa de más tiempo para desconectarse.

Primer y segundo sueño
Varios estudios científicos e históricos demostraron que el hombre siempre durmió en dos etapas y que el primer sueño es el más importante. En 2001, el historiador Roger Ekirch del Virginia Tech, publicó un artículo que revelaba una enorme cantidad de pruebas históricas de que los humanos solían dormir en dos tramos diferentes.

Desde pruebas obtenidas en la literatura y cartas en la que se hablaba del "primer sueño" hasta informes médicos.

De hecho, un manual médico francés recomendaba que si una pareja quería concebir, entonces, debían mantener relaciones sexuales después del primer sueño (y no cuando llegaran cansados del trabajo) porque "se disfruta más y se hace mejor".

Las referencias que encontró el historiador describían "un primer sueño que empieza unas dos horas después del anochecer, seguido por un período de una o dos horas de vigilia y por un segundo sueño", según señala un artículo publicado por la BBC.

Sin embargo, la idea de que debemos dormir ocho horas consecutivas se generalizó, haciendo desaparecer esta vieja costumbre.

Durante el período de vigilia (entre el primer y segundo sueño) las personas se levantaban, iban al baño, fumaban y algunos incluso visitaban a los vecinos. Los que se quedaban en la cama, leían, escribían y rezaban.

Por la invención de la luz (que permitió salir más de noche y disminuir las horas de sueño) estas dos etapas se fusionaron y poco a poco se creyó que lo normal era dormir en "un solo bloque", pero ya sabemos que no es así.