Se exteriorizó, decididamente, en el discurso. En la convocatoria de la Presidenta a la construcción común que se manifestó, mediante diferentes conceptos, durante la noche del 23 de octubre, cuando celebró la reelección en primera vuelta, tras haber obtenido más del 50% de los votos.

"Siento la inmensa responsabilidad de conducir al país a vivir una historia distinta a la que vivimos en los últimos doscientos años", confesó Cristina Fernández de Kirchner.

"Quiero convocar a todos los argentinos a la unidad nacional, a que no nos distraigan con enfrentamientos inútiles", proclamó.

"En la victoria siempre hay que ser más grande aún, más generoso, más comprensivo y más agradecido", sintetizó.

Pero no sólo fueron palabras: también hubo decisiones, que se convirtieron en hechos, que tendieron a sostener la palabra oficial que llama a superar los disensos. O si se prefiere, para decirlo en términos kirchneristas, la crispación.

En concreto, la decisión del Gobierno nacional de desalentar toda iniciativa parlamentaria tendiente a despenalizar el aborto fue un gesto que acaba de ser saludado por la propia Iglesia católica, enfrentada al kirchnerismo a partir de la sanción y puesta en vigencia de la Ley de Matrimonio Igualitario. El dictamen de la comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados para habilitar la interrupción voluntaria del embarazo hasta las 12 semanas de gestación, finalmente "cayó" por el desinterés de la Casa Rosada en que ese asunto se trate, lo cual "enfrió" a los parlamentarios oficialistas.

"El aborto no está en la agenda del Gobierno nacional" y "la Presidenta decidió que no esté en debate" fueron dos sentencias del ministro de Justicia, Julio Alak, que terminaron sepultando la polémica iniciativa.

Ayer, el arzobispo José María Arancedo, sucesor del cardenal Jorge Bergoglio en la presidencia del Episcopado argentino, destacó el diálogo que se abrió con el Ejecutivo nacional (ver página 3). "Hablamos de la vida", destacó el prelado, a propósito de la audiencia que la Presidenta concedió el jueves a la cúpula de la Iglesia

¿A qué se debe el giro de un Gobierno que embanderó la tesis de Chantal Mouffe, en En torno a lo político, referida a que la democracia es el gobierno del disenso?

Para unos, el poder que le ha dado al kirchnerismo el triunfo en las urnas le permite, ahora, cambiar.

Para otros, en cambio, este es el signo de los momentos difíciles: cuando hubo bonanza económica, se la capitalizó sin compartirla. Pero la crisis se "consensuará".