Por Darío Abdala
Ex director ejecutivo de Andhes

Quiero dar mi opinión acerca de la importancia de la elección de jueces de Bolivia, donde el Estado tiene las características de "Plurinacional", "con autonomía", "descentralizado" garantizando el principio de "pluralismo jurídico". Es en este punto donde encuentro la riqueza que tiene la selección de jueces mediante el voto popular, no porque sea una garantía para que se cumpla con el respeto a la diversidad cultural, sino como potencial herramienta para generar las condiciones, a partir de las cuales, el Poder Judicial esté basado en el pluralismo jurídico, uno de los objetivos centrales de los cambios que se vienen produciendo en el Estado Boliviano. País donde estuvieron silenciadas por años las mayorías indígenas, negándoseles la posibilidad de desarrollar sus culturas y enriqueciendo el Estado y el ordenamiento jurídico.

El modelo boliviano es mixto, que incluye una pre-selección de los postulantes a jueces por la Asamblea Legislativa Plurinacional, lugar donde también se pueden encontrar varios aspectos que apuntan a la diversidad cultural, entre ellos: a) inclusión de un mínimo de candidatos pertenecientes a pueblos indígenas en las listas para los cuatro tribunales a integrar; b) las candidaturas podrán ser propuestos por organizaciones de naciones o pueblos indígenas; c) el primer criterio para evaluar a postulantes será si son postulantes indígenas, y d) en el caso del Tribunal Superior de Justicia, para la calificación de méritos se tendrá en cuenta haber ejercido la calidad de autoridad originaria bajo su sistema de justicia.

La elección es un sistema perfectible que debe entenderse dentro del objetivo de constituir un estado plurinacional, camino difícil de transitar pero inevitable para nuestros países de América. Es necesario romper con el monismo jurídico que reina como fuente de pensamiento y animarse a crear nuevos modelos que construyan el pluralismo jurídico que necesitamos, pluralismo que debe nutrirse, necesariamente, de la diversidad cultural que poseemos.

Que se informe y discuta es una de las mayores virtudes que se logra al involucrar a la población para que decida cuestiones de estado. A la vez, como la voluntad popular es culturalmente diversa, la elección popular de los jueces traerá, a su vez, mayor diversidad jurídica. Debemos dejar que sean las sociedades (plurales) las que construyan los estados y no los estados los que construyan las sociedades y este mecanismo de selección de magistrados puede mostrarnos un camino posible.