Tras 10 meses de buenos precios la soja en Chicago bajó del piso de U$S 450 la tonelada y los fantasmas del impacto que podrá tener sobre la economía argentina, muy dependiente del complejo oleaginoso, se diseminaron a pesar de que la demanda de las materias primas es una constante. El impacto directo para el país será en una menor recaudación fiscal, mientras que para la cadena sojera disminuirá el ingreso de divisas, si se consolida la tendencia de estos precios en los próximos meses, según razona Ramiro Costa, economista de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
La primera reacción del Gobierno fue asegurar que no lo afectará el derrumbe en el precio internacional de la soja y apuntó contra los vaticinios alarmistas de algunos economistas. Desde el equipo económico, destacan que la evolución de los precios no sólo dependerá de cómo evolucione la demanda internacional sino también del nivel de producción y de los stocks existentes. Por ejemplo, el Gobierno entiende que la producción podría verse afectada por la incipiente sequía que por ahora se siente fundamentalmente en el norte de Córdoba. De esta manera, un recorte en las toneladas previstas tendría una consecuencia inversamente proporcional en los precios. A su vez -siguiendo la línea oficialista-, si el stock es bajo en relación con la demanda, como sucede en la actualidad, cualquier caída en la producción tendría un efecto positivo en los precios.
Gustavo López, director de la consultora Agritrend, explicó que en las últimas caídas tuvo que "ver la parte financiera y la especulación" en un contexto de crisis financiera internacional. La soja, pilar de la economía del país, perdió 16% de su precio en septiembre, mientras se agigantan los temores de una recesión mundial.
Víctor Pereyra, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Tucumán (Cartuc) y ex titular de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), dejó en claro que la pronunciada baja en los precios de los commodities en el plano internacional genera preocupación en los productores de granos de nuestra provincia. "Con respecto al inicio de la campaña 2010, la soja va perdiendo casi U$S 100 por tonelada, y eso es preocupante porque los costos en dólares con la inflación en pesos que hay, en termino relativos de dólares, subieron muchísimo, y si no se consigue un buen volumen de producción, la cosa se pondrá compleja", subrayó.
Sin embargo, Horacio Busanello, CEO del grupo Los Grobo, precisó con más optimismo que muchos productores aprovecharon los buenos precios que hubo en gran parte del año para comprar sus insumos para la campaña. "Los buenos precios de los granos que se registraron a lo largo del año alentaron a la mayoría de los productores a anticipar la compra de insumos, como semillas, agroquímicos, fertilizantes y silo bolsas, para aprovechar una muy favorable relación entre el insumo y el producto", indicó Busanello.
El factor hídrico
Pereyra señaló que aún no se puede saber qué pasará con la próxima campaña de soja en nuestra provincia, ya que las previsiones se asentarán en gran medida en los niveles de humedad que registren los campos al momento de la siembra de la oleaginosa. En Tucumán, la soja se desarrolla en una superficie cercana a las 280.000 hectáreas, con una producción que ronda las 900.000 toneladas. El sector genera un ingreso anual cercano a los $ 700 millones, lo que lo posiciona inmediatamente por detrás de las principales actividades productivas de la provincia, como son el azúcar y el limón.
Según Pereyra, resulta poco serio el decir que la Argentina está blindada contra las crisis internacionales. "Creer que no estamos expuestos es erróneo, porque la Argentina depende de las exportaciones a Europa y China, y si la economía mundial está complicada, se complica la situación de los países que le compran a la Argentina", resaltó. Hizo hincapié en que las continuas devaluaciones de la moneda de Brasil añaden otro elemento de incertidumbre a la situación.
"Si la macroeconomía argentina tiene como única ancla la soja, los ingresos que provienen de la soja, entrarán muchas menos divisas y se resentirá el ingreso fiscal por retenciones", agregó el presidente de Cartuc. Sostuvo que, frente a un panorama externo por demás incierto, con expectativas hacia la baja, en la Argentina "no se ve un clima de negocios ni previsibilidad a largo plazo. Creemos que se acabó el viento de cola que favorecía al Gobierno nacional, y que en 2012 tendremos viento de frente", vaticinó Pereyra.