Cada jornada de un político en campaña es demasiado larga. Por eso el sistema gastrointestinal suele ser uno de los primeros en sufrir las consecuencias de la mala alimentación.
El primer error es no desayunar adecuadamente. El desayuno debe ser la principal comida e incluir hidratos de carbono, jugos, frutas y yogurt.
En tiempos de campaña muchos políticos suelen participar de un sinfin de reuniones e invitaciones en las que hay demasiada comida. Lo conveniente en estos casos es, sin dejar de participar de los eventos, limitar la ingesta de grasas y concentrarse en las verduras y frutas. Comer de todo, pero poca cantidad.
Si el día pinta muy extenso, la noche anterior es recomendable ingerir algo liviano y dos horas antes de acostarse a dormir. No hay que realizar menos de cuatro comidas al día y entre una y otra se aconseja hacer una colación.