"Después de seis años vengo a contar lo que tanto tiempo me he guardado", disparó ante el Tribunal. Por primera vez, Ema Hortensia Gómez dio su versión de lo que pasó la noche del 26 de noviembre de 2004 en la casona de avenida Aconquija 2.950. No se guardó nada: apuntó contra Darío Pérez y Andrés Fabersani y tuvo elogios para su ex pareja, el asesinado juez de Menores Héctor Agustín Aráoz.
En las primeras jornadas, se había negado a declarar. Pero el 14 de febrero pidió a los jueces de la Sala I de la Cámara Penal (integrada por Pedro Roldán Vázquez, Carlos Norry y Emilio Páez de la Torre) contar su versión. Dijo que Pérez le había anticipado la noche anterior al crimen que iba a poner fin a la vida de Aráoz. Pero no pudo terminar su declaración. "Me siento mal, no puedo seguir", dijo entre sollozos ese día.
Aráoz fue ejecutado de 10 disparos. El fiscal de Instrucción Guillermo Herrera creyó que, por una disputa amorosa, Gómez y Pérez lo mataron. Los ex policías de Banda del Río Salí Fabersani, Rodolfo Domínguez y Rubén Albornoz fueron acusados de incumplimiento de los deberes de funcionario público y encubrimiento agravado.
"Ratifico todos mis dichos anteriormente", arrancó con su declaración Gómez. "Después de pasar por una inmobiliaria, llamé a Fabersani a la comisaría de Banda del Río Salí. Estaba desesperada por encontrar a Pérez", relató. Según su versión, el oficial le dijo que estaba ocupado, y que vaya hasta la comisaría para charlar. "Me tomé un remise y me fui a la Banda", afirmó la ex agente.
Al llegar a la comisaría, Fabersani la estaba esperando. "Pagó el remise y me pidió que ingrese por adelante y pregunte por él. Cuando me atendió dijo que sabía todo lo que había pasado, que me quede tranquila y no hable con nadie", sostuvo Gómez. Luego, el ex policía le dijo que irían hasta la casa de Aráoz. "Ahí es donde lo veo a Domínguez por primera vez y a este otro chico que no sé ni quién es", contó, señalando a Albornoz. Gómez comentó que Pérez y Fabersani son amigos íntimos y que se dedican a prestar dinero. "No sé para qué quería ir a la casa de Agustín, cuando lo que yo quería era encontrar a Pérez", afirmó.
Entonces comenzó el relato más tensionante: "apenas llegamos entré corriendo a la casa. Prendí una luz porque estaba todo oscuro y me fui hasta el baño. Había un mar de sangre. Rompí todo lo que había en el comedor, de los nervios. Él estaba ahí, se le veía la pierna en la puerta", afirmó entre lágrimas.
"Salgo corriendo y me resbalo antes de llegar al portón. ?Tito? (el perro dogo de Aráoz) no los dejaba entrar. Vuelvo sola otra vez, empujo la puerta del baño y Agustín tenía los ojos abiertos. Pensé que estaba vivo. Lo toqué, lo quise levantar, lo zamarreé. Cuando salí Fabersani y Albornoz me agarran y me tiran en la camioneta", dijo.
A partir de ese momento, comenzó lo que ella definió como un calvario. "A Fabersani y a Pérez no les tengo miedo. Amenazaron a mi familia, que les iban a cortar los frenos del auto. Las internas me hacían re cagar (sic) por mensajes de ellos", describió Gómez, entre otras amenazas que afirma haber sufrido en estos siete años.
Luego habló de Aráoz. Lo definió como un enamorado de sus hijos y un hombre que la aconsejó siempre. "Siempre me decía: ?Ema, que tu arma sea fuerte cuando mires al frente?, y nunca le entendí. Ahora lo estoy entendiendo. Me enseñó muchas cosas. Él vive en mí", dijo.
Y rechazó las acusaciones en su contra. "Insultaron a mi familia y a mí. Dijeron que soy una puta, una perra y que tomo merca (sic). Pero yo jamás dañaría al único hombre que me respetó. La famosa Ema Gómez, como escuché que me dijeron, murió esa noche caminando en un mar de sangre", fue su poética conclusión.