Miradas esquivas. Labios sellados. Pies huidizos. Nadie sabe dónde está Luis Piccinetti o, al menos, nadie dice saberlo. La última aparición pública del presunto coautor del crimen del agricultor José Salas (Silvia Lai es la otra acusada), en julio de 2007, es un papel escrito de su puño y letra: la carta que dejó en la redacción de LA GACETA, en la que explica porqué no se presentó en Tribunales para escuchar su sentencia. Ni siquiera su abogado, Roberto Flores, pudo dar pistas sobre el paradero del acusado, al ser consultado hoy por LA GACETA.
"Somos condenados muchas veces los pobres, injustamente, por jueces y fiscales como la doctora Adriana Giannoni, que tiene en su jurisprudencia huzar (sic) el derecho de la fuerza", dice uno de los párrafos de la misiva, en la que Piccinetti desglosó las razones de su rebeldía ante la Justicia. "He decidido no presentarme a escuchar mi sentencia porque en ningún momento le dieron derecho a mi defensa. Quiero decirle a la sociedad que sí me presentaré, porque no escapo de la injusticia (se interpreta que quiso escribir justicia), sino de la injusticia", manifestó.
Cuando LA GACETA se presentó en el barrio donde vive el masajista, en Tafí Viejo, lo único que encontró fue hermetismo. "No sé dónde está mi hermano; está prófugo, se fue", fue lo único que soltó su hermana. La esposa del imputado (y testigo en el juicio), Francisca Balmaceda, evitó las consultas y se encerró en su casa sin hacer declaraciones. Ni siquiera los vecinos se aventuraron a dar respuestas. LA GACETA ©