ENCENDIO LA CHISPA.- Cerca del mediodía de ayer, los ojos del mundo se posaron sobre el país de los faraones. El primer ministro egipcio, Ahmed Shafiq, había dicho a la BBC que el presidente, Hosni Mubarak, podría renunciar y que la situación en el país se aclararía pronto.

LO QUE QUIERAN.- El comandante del Ejército egipcio Hassan al-Roweny dijo a manifestantes en la Plaza Tahrir de El Cairo que "todo lo que ustedes quieran se cumplirá", afirmó un testigo.

SE EXPANDE EL RUMOR.- La cadena de noticias NBC daba por hecho la renuncia de Mubarak. 

DESDE EL PARTIDO.- EL secretario general del gobernante Partido Nacional Democrático, Hossan Badrawi, daba por hecho la renuncia. En declaraciones a la BBC dijo que esperaba que el poder sea delegado en el vicepresidente Omar Suleimán.

NADIE LE CREYO.- El único en desmentir los rumores fue el Ministro de Información, Anas el-Fekky. "El presidente no está renunciando y todo lo que escucharon en la prensa es un rumor". 


LA REVOLUCION QUE NO FUE .- El director general de marketing para Medio Oriente de Google, Wael Ghonim, considerado el cerebro de las convocatorias en contra de Mubarak, escribió en su cuenta de twitter: "Revolución 2.0: misión cumplida". La revolución tendría que esperar.

ALEGRIA PASAJERA.- Mientras el rumor se extendía, miles de egipcios abarrotaron la plaza Tahrir y daban rienda suelta a su alegría (foto). El discurso de Mubarak les quitó las sonrisas.

SE LO CREYO.- El jefe de la CIA, Leon Panetta, en una audiencia en el Congreso norteamericano, había dicho que era muy probable que Mubarak renuncie. "Hay una fuerte probabilidad de que Mubarak pueda renunciar esta tarde, lo cual sería significativo en términos de la esperada, ordenada transición en Egipto", aseveraba.

HOMBRE PRUDENTE.- "Vamos a tener que esperar y ver qué pasa", dijo el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.