Su coche, un Subaru Forester, descansa bajo el manto de tierra que acumuló a lo largo de 13 etapas. Barro argentino y chileno. Polvareda que cuenta una historia.

Si Lucio Alvarez evade la manguera, el balde con agua y el detergente es porque detrás de la mugre todavía jadea el motor que permitió la hazaña. El mendocino expresó anoche su orgullo de haber concluido el Dakar en el decimoquinto puesto y se convirtió en el mejor argentino en esa categoría.

Concluyó el rally a 25h11?12?? del vencedor y la travesía determinó su virtuosismo en el automovilismo. En la edición de 2010 compitió con su cuatriciclo, pero debió abandonar en la tercera etapa.

A lo largo de 9.500 kilómetros, su objetivo fue aguntar la pulseada al mejor estilo argento. Y lo consiguió, tesonero el sanrafaelino. "Hoy soy el mejor argentino; ahora quiero ser el mejor de todos", sentenció. A Alvarez siempre le sobrarán motivos para ser presumido.