BRASIL - La candidata oficialista Dilma Rousseff movilizó ayer en un barrio popular de Belo Horizonte (sudeste), a una entusiasta multitud en su último acto público antes del balotaje presidencial de hoy y arengó a confiar en la victoria.
En una caravana realizada en el barrio de Venda Nova, en el área metropolitana de la capital de Minas Gerais, estado clave para la elección, Rousseff convocó una legión de simpatizantes y militantes del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y exhibió un firme optimismo.
Al igual que el opositor socialdemócrata José Serra, la delfín de Lula escogió realizar su última aparición pública en el segundo reducto electoral del país, de unos 14,5 millones de electores y clave para la decisión de las elecciones en Brasil.
Al grito de "Dilma, Dilma!" un grupo de simpatizantes enfervorizados llegado desde Río de Janeiro (sureste) repartía volantes y adhesivos de Dilma a vehículos que pasaban. En un momento, pasó un carro con enseñas de Serra y le lanzaron dentro el material, pero los ocupantes reaccionaron enseguida arrojando los distintivos a la calle.
A diferencia de Rousseff, Serra inició su actividad con una caravana en la denominada Plaza del Papa, un área de casas adineradas, y la terminó con una caminata por la transitada Plaza Savassi (centro).
Serra paró el tránsito para dar un mensaje de confianza a cientos de simpatizantes aupado en la presencia del popular ex gobernador local y senador electo Aecio Neves, y del ex presidente brasileño, Itamar Franco (1992-95).
Allí resaltó la importancia del reducto: "este es el estado donde la lucha por la libertad comenzó y se definió al país. Nada como estar en este último día de campaña en la tierra de nuestra libertad", dijo.
"Confiamos en que podremos dar vuelta esta elección", dijo a la AFP Milton, un estudiante que lucía una camiseta con la leyenda "PT Nunca Más!", al tiempo que una veterana electora asentía mientras paseaba a dos pequeños poodles vestidos con los colores del PSDB y adhesivos de Serra. (AFP-NA)