Alberto Federico Sánchez y Juan Carlos "Coquero" Díaz recibieron hoy una condena a ocho años de prisión, de cumplimiento efectivo (aunque no inmediato), por el crimen del puestero Alberto El Khalil.

El tribunal consideró que Sánchez y Díaz cometieron los delitos de concusión (cobro arbitrario que hace un funcionario público en provecho propio), privación ilegítima de la libertad y homicidio preterintencional (quiere decir que hubo intención de hacer daño, pero no de matar).

Francisco Palavecino, el comisario que estaba a cargo de la seccional 11 cuando ocurrió la muerte, y que estaba acusado de omitir su intervención para evitar las torturas al puestero, fue absuelto. También quedó en libertad Hugo Leguizamón, imputado junto con Díaz y Sánchez. La familia de El Khalil escuchó el fallo con tranquilidad, aunque no quedó conforme con la sentencia.

Alejandra, hija de la víctima, dijo que esperaba una condena más alta para Díaz y Sánchez, y que a Palavecino se lo hiciera responsable por no haber evitado la situación que llevó a su padre a la muerte. Sin embargo, consideró, es un antecedente importante para motivar a la gente a que se atreva a denunciar este tipo de hechos.

El 26 de marzo de 2006 a la madrugada, El Khalil conducía un camión hacia el Mercofrut, con sus dos hijos, su yerno y un empleado. En el parque 9 de Julio fueron interceptados por un patrullero de la seccional 11ª, en el que iban el ex sargento Díaz, el ex cabo Sánchez y dos agentes.

Según la acusación, los ex suboficiales le pidieron a El Khalil una coima de $ 50, pues no tenía el carnet de manejo y, como el puestero se negó, los policías le retuvieron la documentación y lo obligaron a ir hacia la comisaría.

En la comisaría el puestero sufrió un ACV y murió en el Centro de Salud minutos después. Como el cuerpo tenía lesiones en la cara y en la cabeza, se sospechó que los policías golpearon al chofer para exigirle dinero. LA GACETA©