Los adelantos tecnológicos y científicos poseen una doble lectura al propender tanto al progreso humano como a la pérdida de costumbres y tradiciones. Ricardo Moreno, pionero de la psicología en Tucumán, entiende que, paradójicamente, esos cambios radicales han disminuido la capacidad del hombre para adaptarse a la vida contemporánea.
"Antes no existían ni el trasplante de órganos ni la globalización ni la violencia en las aulas. ¡La huelga era una cosa realmente extraordinaria!", recuerda Moreno, que tiene 93 años. El psicólogo comenta que en las escuelas de la Ley 1.420 -promovida por Domingo Faustino Sarmiento-, la maestra era la segunda madre: "así lo creíamos. En la primaria estudiábamos un folleto titulado ?Urbanidad y buenos modales? que enseñaba que había que ceder el asiento a la mujer y los mayores".
La escuela de entonces preparaba a los alumnos para la vida de entonces. Moreno, que nació en Buenos Aires y llegó a Tucumán en 1952, intuye que la instrucción del presente no educa a los chicos para el mundo que les toca vivir. "No estamos hechos para la realidad que hemos creado. La formación está desactualizada y, por eso, el hombre no se adapta a su tiempo", conjetura el académico que ejerció la docencia universitaria durante tres décadas.
El deterioro del lenguaje -opina Moreno- refleja ese desfase. Jubilado desde hace 26 años, el especialista en psicodiagnóstico a partir del Test de Rorschach se mantiene al tanto de las novedades por medio de los pacientes que aún atiende en su consultorio. En virtud de esa experiencia reflexiona: "cuando éramos chicos, las palabras tenían una fuerza impresionante porque estábamos descubriendo el mundo. Nosotros aprendíamos la lengua de los adultos. Eso ya no es así: las nuevas generaciones tienen sus propios códigos cerrados. Varios universos distintos conviven separados por los distintos lenguajes".
La pérdida de los modales obedece al fenómeno de "desadaptación" que Moreno observa en el presente. "Si el hombre no se adapta a su tiempo, tampoco puede desarrollar correctamente funciones como la política, que fue pensada con la mentalidad del pasado". Los intereses económicos han desplazado a ciertos valores generando un enorme malestar social. Moreno acota: "la insatisfacción produce un enorme deseo de escapar. La mayor parte de los adictos no alimenta su adicción porque le gusta, sino para evadirse de una época en la que no encaja".