“¿Cuál es tu dolor?”, es la pregunta que se escucha en la puerta del Cottolengo Don Orione. María Encarnación Gutiérrez es una de las trabajadoras que se encarga de abrir ese portal y que, para su propia sorpresa y descreimiento, fue elegida por la residencia para asistir a la visita del papa León XIV en Claypole, Buenos Aires, este lunes. Junto a dos residentes, la tucumana se encontrará con el Sumo Pontífice, quien eligió esta institución dedicada a brindar calidad de vida a las personas con capacidades diferentes, a quienes la auxiliar definió cariñosamente como “los más pequeños del Reino”.

El Cottolengo Don Orione espera por la llegada de León XIV

En diálogo con LA GACETA este viernes, María Encarnación, colaboradora en las instalaciones de la Obra Don Orione desde hace nueve años —reconocida entidad en Tucumán— y servidora de la capilla Nuestra Señora de Fátima, comentó la emoción de una de las noticias más gratificantes de su labor diaria: la oportunidad de estar junto al papa León XIV en su paso por Claypole, el centro residencial más amplio de la institución en el país con 415 residentes en la actualidad. La entrevistada habló de la inesperada elección, de la tarea a nivel interno y de la logística del traslado.   

Gutiérrez comentó qué es un Cottolengo y cuál es su labor 

Para explicar en qué consiste la tarea y definir de qué se trata un Cottolengo, Gutiérrez evocó las palabras del propio Santo: “‘No se pregunta de qué religión son ni qué lengua hablan. Acá se pregunta cuál es tu dolor’. Desde allí se recibe a personas con distintos tipos de limitaciones”, destacando que son alojadas personas con múltiples cuadros, tanto motrices como cognitivos.

El establecimiento, según explicó la colaboradora, recibe su denominación en honor a la obra de un hombre que descubrió a San José Benito de Cottolengo y se inspiró en la fe ciega del sacerdote fundador de la “Pequeña Casa de la Divina Providencia”. “De ahí parte el nombre, porque Don Orione le impuso a la obra el apellido de este patrono que también se ocupaba de los más vulnerables del Reino, que son ellos”, remarcó.

El trabajo de María en el Cottolengo: atender a quiénes viven la soledad 

Una realidad con la que coincidió la tucumana es la soledad con la que se enfrenta gran parte de quienes residen en el lugar. “En estas instituciones, inclusive acá en Tucumán, tenés todo tipo de personas. Algunas fueron abandonadas por sus parientes; a otras, sus seres queridos ya no las pueden contener porque los papás son muy grandes”, detalló. En este marco, remarcó que hallan acogimiento en el centro asistencial: “El hogar los recibe para seguir atendiéndolos y darles una mejor calidad de vida. También vienen derivados por la justicia. La obra los acoge a todos”.

Puertas adentro de la residencia, María Encarnación se encarga de atender el bienestar físico de los internos. “Hay distintos grupos de trabajo: los orientadores, que son los docentes que los llevan al centro de día y les enseñan bordado, pintura y muchas cosas; y los auxiliares. Prácticamente represento a los auxiliares, que somos los que estamos en el cuerpo a cuerpo con ellos: levantarlos, asearlos, darles el desayuno... toda la atención personal. Después están los médicos, las enfermeras y el personal de mantenimiento; es un equipo muy grande”, detalló.

Gutiérrez comentó cómo fue el momento de la elección para ver al Papa  

La servidora de la capilla viajará a Buenos Aires junto a Manuel y Maribel, dos residentes que demostraron la misma emoción. Para ellos y para la comunidad católica de la Argentina, el gesto del líder de más de 1.400 millones de católicos dirigido hacia la sede de “los más pequeños” es inmenso. “Es una alegría tan grande sentir que este pastor nos visita. Ellos pedían y decían: «Nosotros estamos rezando todos los días por él y queremos que venga a nuestra casa, que tiene las puertas abiertas para recibirlo». Es una emoción muy grande; no hay palabras para describir tanto júbilo”, expresó.

“Si uno lee la Biblia, te das cuenta de a quién se refería Jesús con los más pequeños del Reino: ‘Cuando se lo haces a uno de estos pequeños, a mí me lo haces’. Visitarlos es visitar a Cristo mismo; ese es el mensaje”, reflexionó la trabajadora.

La logística de la travesía desde Tucumán al Cottolengo de Claypole 

La notificación de la travesía le llegó de forma insospechada, incluso creyendo que se trataba de un llamado de atención de sus superiores. “Estaba merendando con mi compañera —yo cubro descansos, así que trabajo a la mañana y a la tarde— cuando llega el sacerdote y me habla. Pensé que había metido la pata en algo porque el religioso es un poco serio”, comentó entre risas. “Me dice: ‘María, venga por favor’, y me lleva afuera de la casa para comentarme”, agregó.

Allí las dudas se transformaron en una gratificación desmesurada sobre un trayecto que habría sido difícil de afrontar por medios propios. “No tenía palabras cuando me dijo que estaba elegida para acompañar a los residentes en esta travesía. Nunca me lo imaginé; desde aquí sale una delegación a Córdoba, pero era un viaje pagado que yo no podía afrontar. Que me tocara esto fue un gozo muy grande y también una pregunta: ‘¿Quién soy yo para ser elegida para algo tan grande?’”, agregó con tono alegre.

María Encarnación Gutiérrez viajará junto a dos residentes al Cottolengo de Claypole en la vista del papa León XIV. Foto: cortesía de María Encarnación Gutiérrez

Cuál es la delegación tucumana que viajará a ver al Papa en el Cottolengo de Claypole 

El dispositivo de organización y seguridad requerirá una llegada anticipada a la sede bonaerense de Claypole. La comitiva de Tucumán partió este sábado por la mañana, en un vuelo a las 11:45. “Viajamos un día y medio antes para acomodarnos y organizarnos allí. Desde ahí nos darán el lugar asignado a cada delegación que llegue del país, teniendo en cuenta que hay varios centros en la Argentina”, explicó sobre los preparativos previos al histórico encuentro, el cual se caracterizará por una atmósfera de mayor intimidad y cercanía.

Respecto a quiénes la acompañarán en esta experiencia, detalló la presencia de los dos residentes elegidos. “Manuel es del hogar 6 y Maribel es del hogar 4. Son dos personas maravillosas. Manuel tiene un problema de audición y Maribel tiene un pequeño retraso, pero son personas muy lindas”, describió con afecto.   

Para María Encarnación, este traslado trasciende el aspecto operativo o institucional y se convierte en una lección transformadora para la vida cotidiana. “Uno cree que viene a dar, pero en realidad viene a recibir todo el amor que ellos brindan”, concluyó la auxiliar, en la antesala de una vivencia que promete emocionar no solo al Cottolengo local, sino a toda la comunidad que sigue de cerca el recorrido papal.