Hay que responder. ¿Arriesgar o tomarse un momento más? En el estudio de “Enseñame Tucumán”, lo que los chicos aprendieron sobre la provincia entra en juego junto con la rapidez y la confianza para tomar la palabra. Yasmín Petros Amado sigue esas decisiones desde su lugar de escribana. Le interesa lo que ocurre en ese paso: los estudiantes ya demostraron cuánto saben; frente a las cámaras, también tienen que animarse a usarlo.

“Pensar rápido, ser pícaros, arriesgar, arriesgar primero”, enumera la profesora de Historia en la UNT. Antes de llegar al estudio de LA GACETA, los participantes de 5º año atravesaron otras instancias. Ahora, con las cámaras encendidas, tienen que tomar decisiones mientras compiten. Para Yasmín, comprender esa diferencia también es parte de la experiencia: estudiaron para llegar hasta acá; pero llegó el momento de jugar.

Amigas, compañeras de danza y finalistas de Enseñame Tucumán: la historia de Lucía y Solana

Elizabeth Argañaraz comparte ese lugar de observación. Es profesora de Historia, licenciada en Gestión Educativa e integra, al igual que Yasmín, el equipo técnico pedagógico de la Dirección de Educación Secundaria, a cargo de Rosa Casares, del Ministerio de Educación. En esta etapa, ambas asumieron el rol de “escribanas”: siguen las preguntas y monitorean las respuestas de los estudiantes.

Desde esa posición ven la competencia, pero también se llevan ideas sobre sus propias clases. ¿Qué hace que un adolescente se entusiasme con un tema? ¿Cómo conseguir que se anime a explicar lo que sabe? En el concurso organizado por LA GACETA y el Ministerio de Educación encontraron situaciones que les permiten pensar esas preguntas.

CONCURSO. Los estudiantes ponen a prueba sus conocimientos sobre la provincia en “Enseñame Tucumán”. / LA GACETA, OSVALDO RIPOLL

Saber cuándo animarse

Yasmín es docente de la cátedra de Historia Social General en Filosofía y Letras y miembro del Instituto de Investigaciones Históricas “Ramón Leoni Pinto”. En el estudio, su atención también está puesta en cómo los chicos se hacen escuchar.

“Verlos a ellos, hablar, intervenir, unos más desenvueltos que otros, es espectacular”, cuenta. Le interesa esa variedad de maneras de participar: cada chico llega con su preparación, pero también con una forma propia de enfrentarse a la exposición.

El conocimiento sigue siendo central, aclara. Lo que cambia es cómo deben usarlo. En esta instancia aparecen la estrategia, la rapidez y la disposición a arriesgar una respuesta. Su recomendación para los participantes nace de esa observación: “Yo la verdad que les diría que jueguen”.

CONCURSO. Los estudiantes ponen a prueba sus conocimientos sobre la provincia en “Enseñame Tucumán”. / LA GACETA, OSVALDO RIPOLL

Elizabeth también encontró más de lo que esperaba. “No fue exactamente como lo imaginábamos, fue mejor”, afirma sobre el programa. La sorprendió ver a los chicos responder, defender sus ideas y disfrutar de aquello a lo que habían dedicado tantas horas.

Según cuenta, durante esa jornada no tuvieron que intervenir para resolver situaciones sobre las respuestas. Siguieron cada pregunta con atención y reconocieron el trabajo previo de los participantes: “Quedan en evidencia las horas de estudio, de esfuerzo, dedicación y el verdadero trabajo en equipo”.

Volver al diario, del otro lado

Antes de escuchar a los chicos responder sobre la historia tucumana, Yasmín había ayudado a buscar las fuentes para escribirla. Cuando era estudiante, pasó un año en el archivo de LA GACETA como parte del equipo que trabajaba en esa colección. Los libros se publicaron en 2017 y hoy forman parte de la bibliografía del certamen. Años después, volvió al mismo diario para acompañar a quienes los estudian.

“La verdad es que yo a la bibliografía del concurso la manejo mucho porque participé de ese proceso”, explica. Volver al diario significó reencontrarse con personas que conocía de esa etapa, esta vez con otra tarea.

Dimes y diretes de Enseñame Tucumán: de Lola Mora a Evita Perón

Por eso le entusiasma que ese material llegue a los adolescentes. Conoce el trabajo que demandó producirlo y valora que los libros, disponibles en bibliotecas de escuelas de la provincia, encuentren nuevos lectores.

También destaca cómo los estudiantes se acercan a esas investigaciones: “Nadie adaptó, los chicos están leyendo directamente los libros”. Para ella, el concurso ofrece una oportunidad de poner en circulación conocimientos sobre Tucumán que nacieron del trabajo académico.

Una idea para la próxima clase

El seguimiento del programa se sostiene en un equipo coordinado por Julieta Teitelbaum, dentro de la Dirección de Educación Secundaria, a cargo de Rosa Casares. Yasmín destaca el intercambio con Elizabeth y con Zulema Quinteros y Ludmila Cajal, quienes ocuparon ese rol en el programa anterior: “Lo que no advierte una, advierte la otra”.

Esa manera de trabajar también aparece entre los aprendizajes que Elizabeth quiere recuperar como docente. “Nos llevamos una forma de trabajo que queremos trasladar a nuestras clases: trabajar en equipo, aprender con otros, con fuentes, con preguntas que inviten a pensar y no solo a repetir”.

Habla de fundamentar una respuesta, contrastar versiones y debatir con respeto. Son prácticas que le interesa fortalecer después de ver a los participantes involucrarse con la historia y la geografía del lugar donde viven.

“Cuando los chicos se sienten protagonistas, aprenden con mucho más compromiso”, sostiene. En esa observación encuentra algo para llevarse del estudio: una pista para preparar la próxima clase y darles a sus alumnos más espacio para tomar la palabra.