Ernesto Padilla fue mucho más que un dirigente político y un ex gobernador de Tucumán (de 1913 a 1917). Su pensamiento y su intervención en proyectos culturales y patrimoniales dejaron una huella profunda en el norte argentino, aunque buena parte de ese legado permanece poco difundido. Esa es la perspectiva desde la cual Dante Álvarez Dodi se propuso recuperar su figura.

Apasionado por la historia y estudioso de la trayectoria de Padilla, el autor llegó a Tucumán desde su Humahuaca natal -ciudad de la que fue director de Turismo-para presentar “El hombre que pensó el Norte antes del patrimonio. Ernesto Padilla y la construcción de la memoria argentina”. En diálogo con LA GACETA, explicó por qué considera necesario redescubrir a Padilla, reconstruye su vínculo con Humahuaca y destaca la vigencia de un pensamiento que buscaba reconocer al interior como protagonista de la construcción de la identidad argentina.

Un libro presenta un perfil de Ernesto Padilla

- ¿Cómo nació la inquietud de escribir este libro y rescatar un aspecto de Ernesto Padilla que quizás sea el menos conocido?

- Me motivó todo lo que hizo Padilla por la región de la Quebrada de Humahuaca. Allí lo tenemos como el benefactor del pueblo. Quizás muchos no saben que él diseñó el casco histórico de Humahuaca y fue su gestor. De hecho, el pasado 11 de octubre se cumplieron 100 años de la Ley Nacional por la cual se dispuso la construcción del Monumento a los Héroes de la Independencia y también la remodelación del histórico Cabildo, todas iniciativas impulsadas por Padilla.

- También lleva su impronta el tradicional San Francisco Solano, ¿no?

- Sí, con una visión patrimonial y turística él donó la imagen de ese santo que todos los días bendice al pueblo de Humahuaca y del cual él era devoto. Mandó a hacer una talla en madera, de tamaño casi natural, y donó el mecanismo que permite su articulación con el reloj. Todos los días sale al mediodía y también se trabajó para que lo haga a la medianoche. Es una obra muy importante que cambió la historia de Humahuaca, ciudad hoy conocida por San Francisco Solano y por el Monumento a los Héroes de la Independencia.

Recuerdos fotográficos: Ernesto Padilla, fogoso orador

- ¿Por qué tenía Padilla un interés tan particular por esa región?

- Tenía una mirada, como hombre del interior, hacia el interior. Le interesaban mucho las batallas por la independencia. Para quienes no lo saben, en Jujuy hubo 13 batallas por la independencia argentina. Por esa razón Padilla eligió Humahuaca para que fuera, como él mismo la definió, “el rincón más argentino”. Además, era un enamorado de Jujuy. De hecho, con toda su familia veraneaba en Maimará, que está a 64 kilómetros de Humahuaca.

PORTADA. Álvarez Dodi presentó el libro en el Archivo Histórico.

- ¿Se sabe si llegó a estar personalmente en Humahuaca y pudo conocer las obras que había impulsado?

- En el libro dejo planteada esa inquietud: si estuvo o no en Humahuaca. A él le gustaba tener muy presentes las obras que se iban realizando, pero en muchos de los documentos no hay referencias sobre su presencia. No hay fotografías que lo acrediten. Por otro lado, cuando se inaugura el monumento, el 23 de agosto de 1950, no lo invitan. Sabemos que políticamente él era conservador y que estaba el peronismo en el Gobierno. Entonces se enteró por unos amigos, durante un viaje en tren, que se estaban inaugurando el monumento. Un año después, en 1951, también un 23 de agosto, fallece. Hay mucho de simbólico en la fecha, es el día del Éxodo Jujeño.

Recuerdos fotográficos: el tucumano Ernesto Padilla, “gobernador ad honorem” de Jujuy

- ¿Cómo abordó los aspectos de su pensamiento en el libro?

- Padilla tenía un pensamiento nacionalista y tres ejes de trabajo. El primero era el territorio como construcción simbólica; el segundo, la cultura como plataforma de desarrollo de cada región; y el tercero, el folclore como campo de conocimiento. Sabemos que trabajó mucho en ese sentido, buscando la identidad nacional. Estamos hablando de los años 20, de la Generación del Centenario, y creo que ese pensamiento tiene una vigencia importante. Mucho de lo que nos pasa hoy a los argentinos tiene que ver con eso, con no mirar hacia el interior y no identificarnos con el territorio y con la cultura.

- ¿Cuál considera que es el principal aporte que deja este libro?

- El de mirar a Padilla como un armador del pensamiento argentino. Él consideraba que a través de la cultura y de la identidad se iba a gestar el futuro del país. Lamentablemente, Padilla está muy invisibilizado y merece un reconocimiento, yo diría casi como el de un prócer. Fue un articulador, un gestor, y siempre tuvo esa mirada puesta en la argentinidad. Quien ganó el proyecto para la construcción del monumento fue Ernesto Soto Avendaño, que lo plasmó tal como quería Padilla: que no fuera un monumento dedicado a un determinado prócer, sino a una comunidad, a una región. El dios pagano que representa el monumento no tiene un rostro definido. Para algunos es un mestizo; para otros, un originario. Y Padilla no quería definirlo; creía que la construcción de la independencia había sido obra de todos. Pienso que debemos revisar el pensamiento centralista de la historia y reescribirla, identificando en figuras como Padilla una manera de entender la argentinidad.

Recuerdos fotográficos: Ernesto Padilla y el Trópico de Capricornio en Humahuaca

- ¿Y cómo se conserva su recuerdo en Humahuaca?

- Se lo tiene presente, aunque no hay mucho más que el busto ubicado en la plaza principal. Por eso estamos trabajando para reivindicarlo. La intención es trasladar ese busto e integrarlo con la obra del monumento. Si bien es reconocido como el benefactor de Humahuaca, las nuevas generaciones todavía no han redescubierto su figura. Tenemos que trabajar mucho más sobre eso.