El orfebre argentino Juan Carlos Pallarols finalizó la elaboración del “Cáliz de la Paz”, una copa sagrada forjada en plata pura y bronce que entregará en mano al Papa León XIV durante su visita oficial a la Argentina, programada del 8 al 11 de noviembre. 

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La pieza litúrgica destaca por su proceso de creación colectiva: contó con la participación directa de cerca de un millón de personas de todo el país, quienes aportaron pequeños golpes de martillo al metal mediante un taller itinerante.

A lo largo de un recorrido por escuelas, plazas, hospitales e instituciones de las 24 provincias argentinas, miles de ciudadanos dejaron su impronta con cincel y martillo sobre las planchas metálicas. La cantidad exacta de intervenciones fue registrada mediante un contador electrónico instalado en el equipo de trabajo del artesano. Entre los participantes que sumaron su marca figuró el guitarrista de Guns N' Roses, Slash, quien además dibujó su característica galera en el cuaderno de mensajes que acompañará al obsequio pontificio.

La presentación oficial de la obra se realizó durante una charla en la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral, en el marco de su 30° aniversario. En dicho encuentro, conducido por la doctora Cristina Viñuela, Pallarols repasó la trayectoria de su taller y explicó el valor de una disciplina artesanal que se transmite "de mano en mano" entre generaciones.

De municiones de Malvinas a símbolo de fe y reconciliación

El vaso sagrado combina metales nobles con una profunda carga simbólica y geopolítica, al incorporar en su base bronce obtenido del fundido de vainas servidas en la Guerra de Malvinas de 1982. En declaraciones periodísticas, Pallarols remarcó que transformar el bronce de balas que quitaron vidas en un recipiente para celebrar el amor y la paz constituye la forma más pura de sanación espiritual. Además, el artesano recalcó que la obra no le pertenece de manera exclusiva, sino que es el resultado directo de la fe de la gente.

Además del material bélico proveniente del conflicto del Atlántico Sur, la pieza sumó casquillos de otros enfrentamientos armados internacionales como la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Civil Española y las contiendas en Israel-Palestina y Rusia-Ucrania.

Descendiente de plateros catalanes, Pallarols mantiene la tradición familiar de ofrendar un cáliz propio a cada nuevo Pontífice desde hace más de un siglo. FOTO: web

Con un peso cercano al kilogramo, la obra se compone de plata con baño de oro y se acompaña por una patena ornamentada con el escudo del Sumo Pontífice. El diseño inferior del cáliz sintetiza las tres virtudes teologales mediante figuras alegóricas: una llama representa la fe, un ancla simboliza la esperanza y unas manos protegiendo un corazón expresan la caridad. A su vez, la estructura incorpora tres diamantes sintéticos elaborados mediante compresión de tierra.

Una tradición artesanal para el Papa Leon XIV de seis generaciones

Esta entrega pontificia se enmarca en una tradición familiar que abarca seis generaciones de artesanos, iniciada en Barcelona en 1750 y continuada en Buenos Aires desde 1804. Desde hace más de un siglo, la estirpe Pallarols confecciona y regala un cáliz particular a cada nuevo Papa de la Iglesia Católica, como ocurrió en 1982 con la copa entregada a Juan Pablo II. El orfebre aclaró que se trata de un obsequio personal a la institución y no de una encomienda o encargo del Vaticano.

El Cáliz de la Paz, de plata pura con baño de oro y bronce de fundición bélica, pesa un kilo y lleva la patena con el escudo grabado del papa León XIV. FOTO: web
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A sus 83 años, Pallarols ultimó los detalles finales en su tradicional taller situado en el barrio porteño de San Telmo, tras un proceso de diseño compartido con su nieta Meritxell. Junto al cáliz y la patena, el orfebre adjuntará la libreta donde los participantes de todo el país plasmaron sus dedicatorias. El obsequio será entregado formalmente durante las actividades fijadas en la agenda papal dentro de la Ciudad de Buenos Aires.