El despliegue de un operativo de contingencia sanitaria en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza para asistir a un grupo de al menos 15 turistas extranjeros descompensados tras volar desde Ushuaia volvió a situar bajo análisis los protocolos de bioseguridad en el movimiento de cruceros del puerto fueguino.
Investigan el origen de la intoxicación de un grupo de turistas franceses que llegó a Ezeiza desde UshuaiaLa emergencia médica comenzó durante la noche del sábado y se extendió hasta las 2 de la madrugada del domingo en la terminal bonaerense, afectando a pasajeros procedentes de Francia, Alemania, Australia y Noruega que habían desembarcado horas antes en la capital austral.
Durante el trayecto aéreo en tres vuelos de cabotaje de Aerolíneas Argentinas, varios viajeros manifestaron vómitos y malestar estomacal agudo, lo que motivó un aviso previo desde las aeronaves a la torre de control para solicitar asistencia médica en tierra.
Personal de Sanidad Aeroportuaria y Sanidad de Fronteras suministró hidratación por suero y medicó a ocho de los afectados. En tanto, mientras partes sanitarios locales indicaron que todos los pacientes fueron estabilizados en el lugar sin requerir derivación hospitalaria, otros reportes señalaron que dos turistas franceses debieron ser internados por la severidad del cuadro.
Por su parte, voceros de Aerolíneas Argentinas aclararon oficialmente que el problema no se originó en la comida servida a bordo, ya que los afectados integraban un contingente que consumió un mismo servicio gastronómico en Ushuaia antes de embarcar. Incluso se constató que algunos integrantes del grupo no pudieron abordar los vuelos en la aeroestación patagónica por presentar síntomas en forma previa al despegue. Las investigaciones principales sospechan de viandas con pollo y atún consumidas durante la excursión o bien de hamburguesas en mal estado ingeridas en tierra.
El impacto en el puerto de Ushuaia y los antecedentes de bioseguridad en cruceros
La investigación sanitaria busca identificar la embarcación específica de la que descendieron los turistas, evaluando las operaciones recientes de dos cruceros (uno de bandera noruega y otro chileno) amarrados en el puerto de Ushuaia.
Ante este escenario, la ministra de Salud de Tierra del Fuego, Judit Di Giglio, aclaró que la provincia no tuvo intervención directa en el operativo debido a que los síntomas se manifestaron durante el vuelo o la navegación marítima. La funcionaria remarcó además que Sanidad de Fronteras no notificó al gobierno fueguino y que en el Hospital Regional de Ushuaia no se registraron ingresos ni consultas por casos graves vinculados a este incidente.
El caso volvió a traer al debate público el antecedente de la alerta sanitaria internacional de abril pasado, cuando el buque neerlandés MV Hondius zarpó del puerto de Ushuaia y registró un brote de hantavirus variante Andes durante su travesía por el Atlántico Sur.
Aquel episodio derivó en la confirmación de la Organización Mundial de la Salud sobre tres tripulantes fallecidos e infectados a bordo, en el marco de una variante epidemiológica capaz de transmitirse entre personas en circunstancias específicas.
No obstante, las autoridades de Salud de Tierra del Fuego aclararon las profundas diferencias entre ambos acontecimientos y recordaron que, en el caso del MV Hondius, los peritajes ambientales y epidemiológicos descartaron fehacientemente cualquier foco u origen de contagio dentro de la provincia. Frente a este nuevo incidente, caracterizado como un trastorno digestivo común, los organismos sanitarios mantienen bajo estudio la trazabilidad del catering y las viandas para asegurar los estándares bromatológicos en uno de los centros de recepción de cruceros internacionales más relevantes del país.