El partido había terminado, pero el malestar todavía tenía mucho por decir. Mientras los jugadores de San Martín abandonaban el campo de juego después del empate 0-0 frente a Colegiales, la tensión comenzó a trasladarse desde las tribunas hacia los alrededores de los vestuarios. Allí, entre un importante despliegue policial y los últimos simpatizantes que permanecían en La Ciudadela, el presidente Oscar Mirkin quedó frente a frente con un grupo de hinchas que decidió reclamarle explicaciones por el presente deportivo e institucional del club.

La resignación había acompañado buena parte de la jornada. Desde los primeros minutos, el estadio ofreció una imagen poco habitual: el silencio se impuso sobre el aliento. Ni siquiera la llegada tardía de la barra modificó demasiado un clima marcado por la frustración. En lugar de los cánticos habituales, se escucharon reproches dirigidos a algunos futbolistas. Santiago Briñone y Gabriel Carabajal estuvieron entre los principales apuntados por sus rendimientos a lo largo de una temporada que terminó muy lejos de las expectativas.

RECLAMOS. Oscar Mirkin se dirige hacia los vestuarios de La Ciudadela, mientras un grupo de hinchas permanece en el sector bajo la vigilancia policial. Osvaldo Ripoll/LA GACETA.

El empate no hizo más que profundizar esa sensación. San Martín ya había quedado eliminado de la pelea por el segundo ascenso después de la derrota 2-1 frente a Quilmes. Por eso, el encuentro ante Colegiales tenía un peso diferente: no estaba en juego la clasificación al Reducido, sino el cierre de una campaña que dejó más interrogantes que certezas.

Una vez finalizado el partido, la presencia policial se hizo especialmente visible en el sector de los vestuarios. El operativo buscaba evitar posibles incidentes ante el descontento de los simpatizantes. Sin embargo, los primeros minutos transcurrieron sin mayores alteraciones. Hasta que un hincha se acercó a Mirkin y comenzó a cuestionar distintos aspectos de su gestión.

La conversación abrió una discusión que rápidamente excedió lo futbolístico. Una palabra comenzó a repetirse con insistencia: “transparencia”. El simpatizante pidió explicaciones sobre las finanzas del club, los movimientos económicos y la necesidad de que los socios conozcan con mayor precisión el estado de las cuentas. También planteó la convocatoria a una asamblea extraordinaria para que la dirigencia presente información contable y responda las inquietudes de los asociados.

MALESTAR. Una hincha de San Martín expresa su descontento en las inmediaciones de los vestuarios de La Ciudadela, ante la presencia policial. Osvaldo Ripoll/LA GACETA.

A partir de ese intercambio, la escena cambió. Otros hinchas comenzaron a acercarse al ingreso de los vestuarios. Algunos llegaron desde sectores posteriores del estadio y se sumaron a los cuestionamientos. Lo que había comenzado como una conversación individual terminó convirtiéndose en un reclamo colectivo, con Mirkin como principal destinatario.

Las críticas apuntaron, en primer lugar, al fracaso deportivo. La imposibilidad de clasificarse al Reducido representó un golpe importante para un club que había comenzado la temporada con aspiraciones de ascenso. Pero la derrota frente a Quilmes también tuvo otra consecuencia: San Martín quedó afuera de la Copa Argentina 2027.

El antecedente inevitable conduce a la temporada 2016/17 de la B Nacional. Entonces, durante el último año del anterior ciclo presidencial de Mirkin, el “Santo” tampoco consiguió clasificarse al certamen federal. En marzo de 2017 dependía de un resultado de Santamarina, pero la victoria 2-1 del conjunto tandilense sobre Atlético Paraná terminó por dejarlo sin posibilidades. Casi una década después, la historia volvió a encontrar puntos de contacto.

OPERATIVO. Un importante despliegue policial custodió la zona de vestuarios de La Ciudadela, donde se concentraron hinchas para expresar su descontento con la dirigencia de San Martín. Osvaldo Ripoll/LA GACETA.

Otro de los focos del malestar fue la continuidad de Alejandro Orfila. Pese a una campaña en la que San Martín nunca logró consolidar una identidad de juego ni sostener una versión competitiva, el entrenador fue confirmado para la próxima temporada. El propio DT anticipó que 10 futbolistas no seguirán en el plantel, una señal de la profunda renovación que se avecina.

Sin embargo, para varios simpatizantes, los cambios anunciados no alcanzan. Durante los reclamos, algunos calificaron la temporada como un fracaso y otros fueron más allá: le pidieron directamente la renuncia a Mirkin.

La escena dejó una imagen del momento que atraviesa San Martín. El 0-0 ante Colegiales quedó rápidamente en segundo plano. La discusión se trasladó de los resultados a las responsabilidades, de los nombres propios a las decisiones institucionales. Y mientras el estadio comenzaba a vaciarse, los reclamos frente a los vestuarios dejaron en evidencia que el final de la temporada no significó, necesariamente, el final del conflicto.