Durante años, elegir una tintura era, principalmente, una cuestión de color. Un castaño más oscuro, unas tonalidades rubias o un colorado para animarse a algo diferente. Hoy, además de mirar la carta de tonos, cada vez prestamos más atención a lo que contiene el producto. Aceites, ingredientes nutritivos y fórmulas sin amoníaco aparecen entre las propuestas de las marcas, que buscan ofrecer algo más que un cambio de look.
Entre esas alternativas están las tinturas sin amoníaco. Llama la atención su nombre, utilizan una fórmula distinta y pueden ofrecer una experiencia de aplicación diferente. Pero ¿qué cambia realmente entre una y otra?
Con o sin amoníaco: las diferencias
Para entender la diferencia, primero hay que saber qué hace el amoníaco. Se utiliza desde hace décadas en las tinturas permanentes porque ayuda a preparar la fibra capilar para que los componentes del color actúen en su interior y conseguir un resultado duradero.
Las coloraciones que lo contienen pueden utilizarse de manera segura cuando se siguen las instrucciones del fabricante. Sin embargo, tienen una característica bastante reconocible: ese olor fuerte que muchas conocemos después de pasar un rato en la peluquería o teñirnos en casa.
Las fórmulas sin amoníaco utilizan otros ingredientes para conseguir el mismo objetivo. Uno de ellos es la etanolamina, que permite desarrollar coloraciones permanentes sin recurrir al amoníaco y, generalmente, con un olor menos penetrante. En la práctica, esto puede hacer que la aplicación resulte más agradable, especialmente para quienes encuentran molesto el aroma de las tinturas tradicionales.
Una tarde de coloración en L'Oréal
Hace unos días tuve la oportunidad de conocer esta alternativa durante la presentación de Nutrisse Óleos, la nueva línea de tinturas permanentes sin amoníaco de Garnier, en las oficinas de L'Oréal en Buenos Aires.
Durante el encuentro, Marisol Leiva, Hair Color Artist de la marca, realizó una demostración sobre una modelo mientras nos explicaba cómo funcionaba el producto y respondía algunas de las dudas más habituales sobre la coloración.
Lo primero que me llamó la atención fue algo bastante simple: el olor. O, mejor dicho, que no se sentía ese aroma penetrante que suelo asociar con las tinturas. Mientras Marisol aplicaba el producto, la experiencia era muy distinta a la que recordaba de otras coloraciones.
Al terminar, también pudimos apreciar el resultado. El pelo de la modelo había quedado muy suave al tacto y se veía brillante, dos características que Garnier buscó destacar con este lanzamiento. La fórmula contiene diez óleos nutritivos y keratina vegetal, ingredientes que, según la compañía, ayudan a mejorar la apariencia y la suavidad del cabello. Además, promete una cobertura de hasta el 100% de las canas y hasta ocho semanas de color intenso.
Otro dato que vale la pena destacar es que Garnier cuenta con la aprobación de Cruelty Free International —un reconocimiento internacional para las marcas que cumplen sus criterios contra la experimentación en animales—, un aspecto cada vez más presente entre quienes prestan atención a los productos que eligen.
Pero, además de conocer el producto, la presentación nos permitió conversar con Marisol sobre esas pequeñas dudas que aparecen cuando una decide teñirse sola. Y algunas respuestas fueron bastante interesantes.
Las dudas de siempre, respondidas por una experta
Durante muchos años utilicé tinturas en casa y había algo que siempre escuchaba: supuestamente, el color toma mejor cuando el pelo está sucio. Aproveché la charla con Marisol para preguntarle cuánto había de cierto en esa recomendación.
1. ¿El pelo tiene que estar sucio para que la tintura agarre mejor?
Según me explicó, no. La suciedad no hace que el color se fije mejor. Lo que sucede es que el cuero cabelludo produce aceites naturales que pueden ayudar a proteger la piel y disminuir ciertas molestias durante la coloración.
Por eso, en algunos procedimientos se recomienda no lavarse el pelo inmediatamente antes, aunque esto depende del producto y no significa que convenga acumular suciedad durante días. Lo importante es respetar las indicaciones de cada tintura.
2. El truco para no terminar con la frente manchada
Es uno de esos detalles que parecen menores hasta que llega el momento de retirar la tintura. Para evitar que el pigmento manche la piel, Marisol recomendó aplicar una pequeña cantidad de crema alrededor de la línea de nacimiento del cabello y cerca de las orejas. La idea es crear una barrera protectora, sin extender la crema sobre los mechones que queremos teñir.
3. Una caja no siempre es suficiente
Otro consejo que vale la pena tener en cuenta es calcular bien la cantidad de producto antes de empezar. Si tenés el pelo largo o abundante, probablemente necesites más de una caja para cubrirlo de manera uniforme.
Pero la cantidad no es lo único que importa. También hay que tomarse el tiempo de separar bien el cabello en mechones, aplicar la tintura de manera ordenada y masajear suavemente para distribuir el producto, siguiendo las indicaciones del envase. Hacer todo de una sola vez y sin prestar atención puede dejar sectores sin cubrir o producir un resultado desparejo. Marisol lo resumió con una frase que me quedó grabada: “Si están apuradas, no se tiñan ese día”.
Y un último recordatorio: antes de cualquier coloración, hay que seguir las instrucciones del fabricante, respetar los tiempos de aplicación y realizar la prueba de sensibilidad indicada, incluso si ya utilizaste el producto anteriormente.