Donald Trump volvió a poner a Brasil en el centro de la discusión política regional. Tras la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta presidencial, el mandatario estadounidense calificó las elecciones de “fraude” y cuestionó la decisión de extender dos horas el horario de votación. Sin embargo, aseguró que no respaldó a ninguno de los candidatos.
Las declaraciones de Trump llegaron después de un resultado que dejó fuera de la Presidencia a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, y confirmó el triunfo de Lula. El republicano sostuvo que el proceso electoral dejó una mala imagen ante el mundo, aunque no presentó pruebas para respaldar sus acusaciones.
“Parecían muy, muy corruptas”, afirmó ante la prensa antes de abordar el avión presidencial Air Force One. También insistió en que las elecciones deben ser indiscutibles y cuestionó la forma en que se realizó el recuento de votos.
Consultado sobre si espera hacer algo al respecto, Trump respondió: “Bueno, yo no gobierno Brasil, gobierno Estados Unidos. Me gusta Lula, nos llevamos bien, pero creo que las elecciones dieron una imagen muy mala”.
La victoria de Lula supone un revés para los planes de Trump de extender la influencia de Washington en Latinoamérica mediante gobiernos de derecha alineados con su agenda.
Aunque Trump no respaldó abiertamente a Flávio Bolsonaro, sí le dedicó gestos como recibirlo en mayo en el Despacho Oval, un honor poco habitual para un senador extranjero.
Asimismo, desde su regreso al poder, Trump ha aumentado la presión sobre el Gobierno de Lula e impuso el año pasado elevados aranceles a Brasil en respuesta al proceso judicial contra Jair Bolsonaro, aliado del republicano durante su primer mandato, que fue condenado por intentar dar un golpe de Estado.
Lula se impuso el domingo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y obtuvo un cuarto mandato, al derrotar contra todo pronóstico a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que había ganado la primera vuelta del 4 de octubre.
Lula ganó cómodo en una remontada histórica
Tras conocerse el resultado, Bolsonaro se negó a reconocer la victoria de Lula y anunció que solicitará ante la Justicia la “anulación” de los comicios por la polémica decisión del juez de la Corte Suprema Cristiano Zanin de extender el horario de votación dos horas, hasta las 19, hora local.
El presidente brasileño ganó la segunda vuelta electoral con un 52 por ciento de los sufragios, frente al 48 por ciento que obtuvo el hijo mayor del exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro.
En números absolutos, la diferencia entre ambos fue de 4,4 millones de votos. Lula sumó 64,2 millones de papeletas contra las 59,8 millones de su adversario.