San Miguel de Tucumán amaneció este domingo 25 de octubre bajo un manto gris, con cielo completamente cubierto, lluviamoderada y registros térmicos cercanos a los 14°C. Este escenario húmedo y fresco instala de inmediato la búsqueda de un menú caliente para compartir en el almuerzo o la cena. La coincidencia del calendario no podría ser más oportuna: hoy se celebra en todo el planeta el Día Mundial de la Pasta.
Qué picar entre comidas sin engordar: los consejos de la nutricionista Chris FerreiraLa conmemoración invita a encender las hornallas y elaborar pastas caseras mediante una fórmula básica universal: 100 gramos de harina común (000) y un huevo por comensal, a los que se puede sumar una pizca de sal y una cucharada de aceite de oliva. Tras amasar intensamente durante 15 minutos y dejar reposar el bollo media hora cubierto con film o repasador, la masa queda lista para transformarse en múltiples alternativas hogareñas.
Cinco platos irresistibles para amasar y disfrutar junto a la ventana
1. Tallarines tradicionales al huevo:
El clásico infalible de los domingos lluviosos. Se logra pasando la masa estirada y fina por los rodillos de la máquina o simplemente enrollándola sobre sí misma para cortar las tiras a cuchillo. Antes de sumergirlos en la olla, se aconseja dejarlos orear colgados durante unos 30 minutos.
2. Pappardelle con salsa carbonara:
Para quienes prefieren pastas de mayor presencia, estas cintas anchas se cortan en tiras de aproximadamente dos centímetros tras enrollar la masa fina como una alfombra. Su estructura generosa las convierte en el vehículo ideal para acompañar una clásica salsa carbonara bien cremosa, elaborada dorando salteado de panceta o tocino en la sartén y ligándolo fuera del fuego con yemas de huevo batidas, abundante queso rallado y pimienta negra recién molida.
3. Ravioles caseros con crema de verdeo:
Una variante rellena que admite una mezcla de vegetales salteados con calabaza y queso. Para darles forma sin moldes profesionales, un truco consiste en colocar la lámina de masa sobre una cubetera de hielo, presionar cada hueco, ubicar el relleno, sellar con otra capa de masa y cortar los cuadrados. Se completan con una crema de verdeo suave, lograda rehogando cebolla de verdeo picada en manteca y sumando crema de leche con una pizca de nuez moscada.
4. Cappelletti acompañados de salsa de hongos:
Se elaboran cortando discos redondos o cuadrados de masa que se rellenan, se cierran a la mitad y se unen por sus extremos. Resultan una alternativa vistosa y reconfortante que marida a la perfección con una sustanciosa salsa de hongos salteados en oliva con ajo, un chorrito de vino blanco y crema o caldo concentrado.
5. Canelones horneados de verdura y ricota:
A partir de rectángulos de masa cocidos previamente por un minuto y armados individualmente, estos rollos se rellenan con una mezcla bien condimentada de espinaca o acelga salteada, ricota fresca, queso rallado y nuez moscada. Representan una solución rendidora y cálida para cubrir con salsa de tomate o blanca, gratinar al horno y servir bien caliente en el centro de la mesa familiar.
El secreto de la cocción:
A diferencia de la pasta seca comercial, la pasta fresca hecha en casa requiere una cocción extremadamente rápida. Solo se debe volcar en abundante agua hirviendo con sal y cocinar entre 2 y 4 minutos (o hasta que floten en la superficie) antes de colarlos y llevarlos directo a la sartén con la salsa servida.
El origen del festejo internacional y el secreto del freezer
La fecha conmemorativa no es casualidad: el Día Mundial de la Pasta se instituyó en recuerdo del primer Congreso Mundial de la Pasta, celebrado el 25 de octubre de 1995 en Roma. Italia fue la sede elegida por ostentar el liderazgo productivo global con 3,5 millones de toneladas de pasta. Tres años más tarde, en 1998, la Organización Internacional de la Pasta (IPO) comenzó a coordinar encuentros anuales en ciudades como Nápoles, Génova, Barcelona, Nueva York, Ciudad de México, Estambul, Moscú y Dubái.
Qué picar entre comidas sin engordar: los consejos de la nutricionista Chris FerreiraPara quienes aprovechen el tiempo en la cocina, estas masas permiten resolver futuras comidas: pueden congelarse en recipientes intercaladas con separadores plásticos. El secreto fundamental es no descongelarlas antes de comer, sino echarlas directo del freezer a la olla con agua hirviendo.