“Tengo conocimiento por distintos medios de que esta situación permitió abrir investigaciones en otras jurisdicciones, por hechos similares. Espero que nuestro caso sea motivo para que aquellas niñas y sus familias que hayan vivido situaciones de esta naturaleza puedan alzar la voz, animarse a denunciar y procurar que los responsables paguen las consecuencias de estos aberrantes hechos”, aseguró José María Molina, representante legal de la niña que denunció haber sido abusada por su profesor de danza.
Antes de que transcurriera una semana desde que se conoció este caso, en Santiago del Estero, una adolescente de 14 años denunció a un docente y folclorista por presuntos episodios de acoso y abuso sexual simple.
Seguirá detenido el profesor de danza acusado de abusar de una alumnaSegún su declaración, el acusado la perseguía cuando terminaban los ensayos de danza, intentaba llevarla a su domicilio y le enviaba mensajes de contenido inapropiado mediante WhatsApp y redes sociales.
La adolescente también relató situaciones de contacto físico no consentido durante los ensayos. El caso salió a la luz cuando contó lo ocurrido a otro profesor de su colegio. La institución activó el protocolo correspondiente y se dio intervención al fiscal Emanuel Sabater, quien ordenó incorporar los mensajes y recibir declaraciones.
En Salta, en marzo pasado, un profesor de danzas folclóricas de 29 años fue condenado a un año y seis meses de prisión de ejecución condicional por grooming contra una alumna de 13 años. La madre denunció que el docente enviaba mensajes a su hija mediante Instagram, le proponía encuentros fuera de la academia y le pedía mantener las conversaciones en secreto.
El juez Maximiliano Troyano dictó la condena mediante un juicio abreviado. También estableció una prohibición de acercamiento y contacto con la víctima.
En otro caso, una academia de baile de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires denunció a uno de sus profesores después de que una alumna revelara que recibía mensajes inapropiados por WhatsApp.
Según la investigación, el docente también la había citado a una supuesta clase especial en una plaza y le pidió que asistiera sola, sin contarles a sus familiares. El encuentro no se concretó porque su madre no lo autorizó.
La jueza Karina Andrade dispuso una prohibición de acercamiento de 500 metros y le impidió desarrollar actividades docentes o recreativas con menores durante seis meses. La magistrada consideró que los hechos podían encuadrarse en el delito de grooming, aunque la calificación inicial había sido acoso contravencional.
Un serio peligro
“El hecho es gravísimo, una persona que ejercía esa asimetría de poder al ser su maestro, con niñas sumamente vulnerables, merece una sanción penal ejemplificadora y eso vamos a pregonar desde esta acusación privada para que este tipo de cosas no vuelvan a suceder”, sostuvo Molina en una entrevista con LA GACETA.
El profesional también destacó que la situación podría agravarse si la Fiscalía concreta nuevas acusaciones por otros dos presuntos abusos. “El daño que se genera en muchos casos es irreversible. No puede permitirse en que personas encargadas del cuidado, de la enseñanza y del bienestar de niñas/niños puedan realizar conductas de esta naturaleza queden impunes”, añadió.
“A partir de esto, debería analizarse la posibilidad de mejoras en los protocolos para atender estos casos. La realidad nos está demostrando que algo está pasando. Hay situaciones que no nos imaginamos que pueden suceder. Pero están pasando cada vez más, al hacer eco a la realidad que no imaginamos de situaciones que puedan suceder, pero que están pasando. Algo tenemos que hacer”, finalizó.