Un hombre quedó bajo prisión preventiva por 20 días, acusado de asaltar una heladería del sur de la capital tucumana. Después de robar en un primer momento, el imputado regresó cinco días después para intentar cometer un nuevo ataque. En el segundo episodio, sin embargo, los empleados advirtieron que el arma que exhibía era de utilería y lo redujeron.
El caso es investigado por la Unidad Fiscal Especializada en Robos y Hurtos IV, a cargo de Carlos Saltor. En la audiencia de control de la aprehensión, formalización de la investigación y pedido de medidas de coerción, el auxiliar de fiscal Alfredo Palacios representó al Ministerio Público Fiscal (MPF).
Durante la audiencia, el representante del MPF relató las circunstancias en las que se produjo la aprehensión y solicitó que fuera declarada legal y legítima. Además, formuló cargos por robo con arma de fuego cuya aptitud para el disparo no pudo acreditarse y robo en concurso real con robo con arma de fuego de utilería en grado de tentativa, en calidad de autor.
De hamburguesas a helado: cayó “Rapidito” tras un insólito robo en LasteniaLa Fiscalía pidió prisión preventiva por 20 días, al argumentar la existencia de riesgos procesales y la necesidad de producir medidas investigativas pendientes. Finalmente, el juez interviniente hizo lugar a todos los requerimientos de la acusación pública.
El primer robo y el regreso al local
El primer hecho ocurrió el 3 de octubre de 2026, alrededor de las 14.50, cuando el acusado ingresó a una heladería ubicada en avenida Néstor Kirchner al 2600, en San Miguel de Tucumán.
Según la acusación, una vez dentro del comercio, exhibió un arma de fuego que llevaba a la altura de la cintura y amenazó a una de las víctimas. Luego se apoderó de $38.000 de la caja registradora y de dos tortas heladas, antes de escapar.
Cinco días después, el 8 de octubre, cerca de las 14, el mismo hombre regresó al establecimiento. En esta oportunidad, mediante amenazas con una réplica o arma de utilería, exigió a los empleados que le entregaran el dinero de la caja.
Sin embargo, los trabajadores advirtieron que el elemento que exhibía no era un arma de fuego operativa. Entonces lo redujeron y solicitaron auxilio policial, lo que derivó en su aprehensión y en el avance de la investigación judicial.