Los errores pueden llevar a reflexiones más profundas. Cuando la bandeja de huevos se resbaló de las manos de Lizy Tagliani durante la última emisión de MasterChef, fue el primer acercamiento a una frustración mayor que luego tomó mayor dimensión cuando vio que la corvina mora que debía preparar podía resultar en algún tipo de desperdicio. La dificultad de afrontar un desafío de aquel tipo llevó a la conductora a exponer las tradiciones de su familia y las preocupaciones personales que le invadieron en ese momento.
Un ex participante de MasterChef estuvo casi 30 días internado: “Tengo una segunda oportunidad”Lizy Tagliani logró completar un reto que la atravesó profundamente. Más allá de los ingredientes a los que quedó relegada luego de una elección que no fue la más acertada, los problemas que tuvo para completar un plato de la Prehistoria la llevaron a mostrar su inquietud por el desperdicio de los alimentos luego de que una corvina mora se volviera su calvario durante buena parte del tiempo disponible.
Un momento de colapso en la cocina
La actriz y conductora había comenzado la prueba con la ligereza de sus bromas y risas. Pero la visita al mercado fue la primera instancia del sufrimiento cuando una caída derivó en la asignación de un ejemplar de gran tamaño de corvina mora. Frente a la mesada, el tono cambió: la limpieza y la cocción de aquel pescado se convirtió en un enredo imposible.
Hizo sus intentos, fileteó como pudo con un cuchillo afilado aquel producto, pero nada podía lograrse con facilidad. En un momento de agotamiento se rindió tempranamente. Arrojó el pescado a la bacha y manifestó su desánimo ante las cámaras. La consigna exigía incluir una proteína de manera obligatoria, por lo que no tenía la posibilidad de cambiar de insumo ni de prescindir de la corvina.
Martitegui asistió a Lizy tras su frustración
La tensión en la estación de trabajo llamó la atención del jurado. Fue Germán Martitegui quien decidió acercarse para intervenir y ayudarla a destrabar una preparación que parecía ir directo al fracaso. Gracias a ese acompañamiento técnico y a su propia insistencia, la concursante logró encauzar la elaboración justo a tiempo para encarar la cuenta regresiva antes del emplatado final.
La propuesta final fue un guiso de corvina mora presentado dentro de una vasija de calabaza cabutia ahumada. Sin embargo, al momento de la degustación, las devoluciones del jurado mostraron matices divididos. Maru Botana valoró la intención general del plato, pero lamentó que una pieza de semejante porte terminara desmenuzada en el zapallo, señalando que este tipo de pescados no se ven con frecuencia. Por su parte, Martitegui remarcó un error técnico difícil de pasar por alto: la hortaliza servida aún estaba cruda.
El trasfondo familiar y un llanto que conmovió a todos
A pesar de los reparos gastronómicos, el momento más impactante de la noche llegó cuando Lizy compartió el origen y la inspiración de su receta. Al recordar a su abuela y a su tía, el relato se tornó profundamente emotivo y derivó en un llanto desconsolado que conmovió a todos en el estudio. "A mí me pasa siempre que cuando veo lo que sobra, y veo que hay desperdicio, me incomoda", confesó entre lágrimas, dejando en claro que su angustia trascendía la presión del reloj o la exigencia del jurado.
Ante la conmoción del momento, Wanda Nara intervino para llevarle tranquilidad y recordarle que en la producción de MasterChef Celebrity los sobrantes son reutilizados de manera responsable. Sin embargo, con total honestidad y sensibilidad, la participante admitió que se trata de un trasfondo personal difícil de desactivar: "Yo sé, pero es un problema mío", concluyó, reconociendo una marca de su historia familiar que aún hoy la acompaña en cada cocina que pisa.