El último trimestre del año puede convertirse en una etapa de mayor estrés y ansiedad. El cierre de ciclos, las exigencias laborales, los exámenes finales y las expectativas personales suelen acumularse en un período en el que muchas personas sienten que tienen poco tiempo para cumplir con todo lo que se propusieron.

El estrés financiero de las familias argentinas

A estas presiones se suman la comparación con los demás, la búsqueda de la perfección y la autoexigencia. Según especialistas de Boreal Salud, estos factores pueden afectar el bienestar emocional y físico, por lo que resulta importante reconocer las señales de alerta y adoptar estrategias para cuidar la salud mental.

Por qué aumentan el estrés y la ansiedad hacia fin de año

A medida que se acerca diciembre, muchas personas hacen un balance de los objetivos que se propusieron al comenzar el año. Cuando los resultados no coinciden con las expectativas, esta evaluación puede generar frustración, angustia y una sensación de insuficiencia personal.

Liliana Acuña, psicóloga de Boreal Salud (M.P. 4379), explicó que la autoevaluación puede convertirse en un factor de malestar cuando se realiza de manera demasiado exigente. El temor a no haber alcanzado las metas previstas puede afectar la autoestima y la confianza personal.

Las demandas externas también influyen. En el ámbito laboral, las exigencias pueden aumentar cuando ya existe un desgaste físico y emocional acumulado. En paralelo, los estudiantes deben afrontar los exámenes finales y las obligaciones académicas propias del cierre del ciclo lectivo.

La combinación de estas responsabilidades puede generar una sensación de desbordamiento y dificultar la capacidad para afrontar las actividades cotidianas.

Cuáles son las señales de alerta del estrés y la ansiedad

Identificar los cambios en el estado de ánimo y en el funcionamiento cotidiano permite reconocer cuándo el estrés empieza a superar los recursos personales para manejarlo.

Entre las señales que conviene observar se encuentran:

  • Dificultad para concentrarse: problemas para mantener la atención o realizar tareas habituales.
  • Alteraciones del sueño: cambios en los horarios de descanso o dificultades para dormir.
  • Irritabilidad frecuente: mayor sensibilidad ante situaciones cotidianas o conflictos recurrentes.
  • Aislamiento social: pérdida de interés en compartir tiempo con otras personas.
  • Pensamientos negativos persistentes: preocupaciones reiteradas o una visión cada vez más crítica de uno mismo.
  • Manifestaciones físicas: palpitaciones, molestias digestivas o erupciones en la piel que pueden aparecer en contextos de estrés.

Cómo cuidar la salud mental durante el cierre del año

Los especialistas de Boreal Salud destacan la importancia de adoptar medidas preventivas para afrontar las exigencias de esta etapa. Una de las estrategias consiste en revisar las expectativas personales y evitar que los objetivos pendientes se conviertan en una fuente permanente de culpa.

En lugar de evaluar el año únicamente por los resultados alcanzados, puede ser útil reconocer los avances, aceptar las dificultades y establecer metas realistas para el tiempo disponible.

También es importante desarrollar un diálogo interno más amable. La autoexigencia excesiva puede reforzar la frustración, mientras que una mirada más compasiva permite reconocer los propios límites sin desvalorizar los esfuerzos realizados.

El acompañamiento social es otro factor relevante. Compartir las preocupaciones con amigos, familiares o compañeros de confianza puede ofrecer contención emocional y ayudar a atravesar momentos de mayor presión.

Cinco hábitos sencillos para reducir el estrés

Para quienes buscan incorporar cambios en su rutina, existen prácticas cotidianas que pueden contribuir al bienestar emocional.

1. Practicar la respiración consciente. Dedicar unos minutos a respirar de manera pausada puede ayudar a disminuir la tensión y recuperar la atención en el momento presente.

2. Reservar tiempo para actividades recreativas. Leer, escuchar música, caminar o realizar alguna actividad placentera permite generar espacios de descanso frente a las obligaciones.

3. Llevar un diario emocional. Escribir lo que se siente y las situaciones que generan preocupación puede ayudar a identificar patrones y ordenar los pensamientos.

4. Reducir el tiempo frente a las pantallas. Establecer pausas de la tecnología, especialmente antes de dormir, permite crear momentos de desconexión de las demandas digitales.

5. Mantener el contacto con la naturaleza. Pasar tiempo al aire libre puede favorecer la relajación y ofrecer una pausa frente a las exigencias cotidianas.

Estas herramientas no reemplazan la atención profesional cuando es necesaria, pero pueden formar parte de una rutina orientada al cuidado de la salud mental.

Día Mundial de la Salud Mental: la importancia de pedir ayuda

Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que busca promover la conciencia sobre el bienestar psicológico y la importancia de garantizar el acceso a la atención.

En este contexto, el cuidado emocional adquiere especial relevancia frente a las presiones que pueden intensificarse durante los últimos meses del año. Reconocer los propios límites, revisar las expectativas y fortalecer los vínculos son medidas que pueden ayudar a atravesar esta etapa.

Si la ansiedad, el estrés o los pensamientos negativos persisten y afectan las actividades habituales, buscar ayuda profesional es un paso importante. Cuidar la salud mental implica prestar atención a las señales del cuerpo y las emociones, sin minimizar el malestar ni considerar que pedir ayuda es una señal de debilidad.