Piero visitó Tucumán en los primeros años de la recuperación democrática y dejó en las páginas de LA GACETA un registro de sus recitales, sus preocupaciones y de una etapa en la que no se alejó de su esencia ya mencionada: transformar la canción de protesta en una canción de propuestas.

La primera visita que conserva el Archivo de LA GACETA es de mayo de 1983. El cantante llegó a la provincia acompañado por el grupo Prema, integrado por Daniel Manzini, Rubén Izarralde, Juan Carlos Torto, Luis Gurevich y Alfredo Toth. El 4 de mayo por la noche, se presentó en el Palacio de los Deportes con el espectáculo “Canto a la ternura”. La expectativa fue enorme: según la crónica publicada por este diario, unas 7.500 personas concurrieron a un recinto que terminó quedando chico.

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El recital mezcló generaciones. Hubo canciones como “Mi viejo”, “Pueblo” y “País”, pero también una fuerte presencia de jóvenes y del público vinculado al rock. Las tribunas, incluso, entonaron consignas contra la dictadura. Piero apareció vestido de blanco y, acompañado por Prema, recorrió un repertorio que combinaba nostalgia, folklore y nuevas búsquedas. El cierre fue con “Manso y tranquilo”, coreado por el público mientras se encendían antorchas.

Un día antes, al llegar a Tucumán, Piero había hablado con LA GACETA de su música y de la Argentina que encontraba después del exilio. “Es tiempo de reconstruir, creer y crear”, afirmó. También sostuvo que la violencia no era el camino y que, frente a las agresiones, había que responder “con una propuesta mejor”. Sobre las canciones que podían ser censuradas, cuestionó la falta de claridad de los organismos encargados de autorizar los temas.

EN LA TV. Su debut fue el 6 de enero de 1964 en “Remates musicales”.

El 9 de julio de 1984, Piero volvió a cantar en Tucumán, nuevamente junto a Prema. Aquella visita coincidió con los festejos patrios y estuvo marcada por una búsqueda diferente: acercarse a los jóvenes sin abandonar sus raíces. “El público adolescente está abierto a los cambios”, sostuvo entonces en una entrevista con este diario. Habló del tango, del folklore y de sus planes de grabar un nuevo disco.

Proyecto social

Pero las “buenas ondas” no eran solamente una idea musical. Piero también contó entonces el proyecto social que había comenzado a desarrollar: reunir elementos y recursos para escuelas y promover los Centros de “Buenas Ondas”, iniciativas que buscaban trabajar con comunidades sin distinciones de ideología, religión o partido.

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En mayo de 1984 volvió a la provincia junto a Prema pero su estadía duró muy poco. Venía de realizar recitales en Salta y Jujuy y aprovechó el paso por la región para hablar de ese proyecto. Contó que en San Antonio, cerca de Animaná, se había conseguido un terreno para construir una escuela primaria y un albergue.

Así quedó Piero en el archivo tucumano: el cantante de “Mi viejo” que llenó el Palacio de los Deportes, pero también el artista que, recién recuperada la democracia, hablaba de reconstruir, crear y convertir las canciones en una forma de participación.