Isabella Olivares tiene 12 años y desde hace cuatro forma parte de la Selección Argentina de tenis de mesa. Nació en Venezuela, pero vive en Rosario desde que tenía tres años y construyó allí su vida, su familia y su carrera deportiva. Ahora, una situación legal amenaza con impedirle continuar compitiendo internacionalmente con la camiseta albiceleste.

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La joven alcanzó el puesto 13 del ranking mundial de su categoría y es considerada una de las principales promesas del tenis de mesa argentino. Sin embargo, para competir en la categoría Sub-15 a partir de 2027 deberá contar con la nacionalidad o el pasaporte argentino, un requisito que actualmente no cumple.

El caso fue expuesto por la propia deportista durante entrevistas con medios nacionales, donde contó cómo atraviesa la espera de una resolución judicial que podría definir su futuro deportivo.

Por qué Isabella Olivarez todavía no puede obtener la ciudadanía argentina

La familia de Isabella comenzó el trámite de nacionalización en 2024, pero la solicitud tuvo un rechazo inicial debido a que la normativa establece la mayoría de edad como requisito para realizar el proceso.

Ante esa situación, el expediente llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que deberá resolver el planteo. En la causa también interviene la Defensoría del Niño, que sostiene que la situación podría vulnerar el interés superior de la menor y sus derechos fundamentales.

La resolución del máximo tribunal será determinante para saber si Isabella podrá continuar representando a Argentina en las competencias internacionales de su categoría.

“Yo soy la única venezolana” en su familia

La situación tiene además una particularidad dentro de la familia de la deportista. Isabella contó que todos sus familiares directos tienen ciudadanía argentina. “Todos son argentinos: mi papá, mi mamá, mi abuela, mis dos hermanos. Yo soy la única venezolana”, explicó durante la entrevista.

La joven llegó al país cuando tenía apenas 3 años y desde entonces desarrolló su vida en Rosario. “Nací en Venezuela. Vine a los 3 años y hace 9 años que estoy acá”, relató.

A los 8 años comenzó a integrar la Selección Argentina de tenis de mesa y desde entonces su carrera tuvo un crecimiento sostenido.

Entrenamiento y una carrera que ya la llevó al ranking mundial

Isabella mantiene una exigente rutina para sostener su nivel competitivo. “De lunes a sábado, un montón”, respondió cuando le preguntaron por sus entrenamientos.

Los entrenadores destacan especialmente la potencia de sus golpes y la precisión de su juego de revés. Ese rendimiento le permitió alcanzar el puesto 13 del ranking mundial de su categoría, a pesar de su corta edad.

La incertidumbre por su situación legal, sin embargo, también tiene un impacto emocional. La deportista realiza un trabajo de contención psicológica mientras espera que avance la causa judicial.

El sueño de Isabella: jugar los Juegos Olímpicos con la bandera argentina

Más allá del trámite de ciudadanía, la joven tiene claro cuál es su objetivo deportivo. Su sueño es llegar al máximo nivel y representar a Argentina en los Juegos Olímpicos. “Es mi sueño representar a Argentina en los Juegos Olímpicos y jugarlos con la bandera argentina”, afirmó.

Cuando le preguntaron qué representa Argentina para ella, su respuesta estuvo vinculada directamente con su vida cotidiana: “Todo: mi familia, mi hogar, mis amigos”.

Ahora, el futuro de su carrera internacional quedó ligado a una decisión judicial. El fallo de la Corte Suprema determinará si Isabella podrá seguir avanzando dentro del deporte argentino o si la falta de ciudadanía le impedirá competir en las próximas categorías internacionales con la bandera que siente como propia.