La celebración de Rosario Central por la conquista de la Supercopa Internacional no terminó en Santiago del Estero. Después del caliente 3-1 frente a Estudiantes de La Plata, el plantel dirigido por Jorge Almirón regresó durante la madrugada del domingo a Rosario y se encontró con una multitud de hinchas que lo esperaba en el aeropuerto para prolongar los festejos.

Apenas los futbolistas atravesaron las puertas de la terminal, la fiesta tomó rápidamente temperatura. Con el trofeo en brazos, los jugadores se sumaron a los cánticos de los simpatizantes y uno de ellos estuvo dirigido directamente contra el rival de la final: “Son los Pincharratas, son los p... de La Plata”, entonaron futbolistas e hinchas mientras celebraban el título conseguido horas antes.

La escena funcionó como una extensión de una final que había quedado atravesada por la tensión desde mucho antes del pitazo inicial. Central había dado vuelta el partido para imponerse 3-1, con un doblete de Ángel Di María y el gol definitivo de Julián Fernández en tiempo añadido, pero el desenlace estuvo lejos de limitarse a lo futbolístico.

Una final que terminó caliente

El último gol llegó con Fernando Muslera fuera del arco, después de que el arquero de Estudiantes subiera al área rival en busca del empate. Central recuperó la pelota y Fernández aprovechó el arco desprotegido para sentenciar la historia. Inmediatamente después comenzaron los cruces: Agustín Sández tuvo un gesto hacia el banco del “Pincha”, Fabricio Iacovich reaccionó y ambos terminaron expulsados. La situación rápidamente se convirtió en un tumulto que continuó incluso en la zona de vestuarios. 

En medio de ese escenario, Juan Sebastián Verón también ingresó al campo de juego para enfrentar al árbitro Darío Herrera. El presidente de Estudiantes estaba visiblemente molesto con el arbitraje y llegó a recriminarle directamente su actuación después de un partido en el que el conjunto platense reclamó distintas decisiones.

El festejo siguió en Rosario

Horas después, toda esa tensión volvió a aparecer de otra manera. Ya en Rosario y rodeados por sus hinchas, los campeones no evitaron acordarse de Estudiantes y acompañaron los cánticos contra el conjunto platense. Las imágenes rápidamente se viralizaron y agregaron un nuevo capítulo a una rivalidad que terminó todavía más encendida después de la definición.

Para Central, de todos modos, la madrugada fue principalmente de celebración. El plantel volvió con una nueva copa, fue recibido por una multitud y prolongó en el aeropuerto una fiesta que había comenzado en Santiago del Estero. Pero incluso lejos del Madre de Ciudades, Estudiantes siguió presente: esta vez, en los cánticos de los jugadores y de los hinchas “canallas”.