Un felino encontrado hace una década junto a una carretera en Bolivia terminó protagonizando uno de los descubrimientos más importantes de la zoología reciente. El animal, que durante años fue confundido con un ejemplar de una especie conocida, resultó ser Leopardus tilcayo, una nueva especie de felino descrita formalmente por la ciencia por primera vez en más de 100 años.

El animal había sido encontrado cuando apenas era un cachorro, cerca de un bosque de los Yungas, y una familia de la zona lo llevó a su vivienda. Durante aproximadamente un año lo alimentaron con huevos y pasta y lo trataron como si fuera un gato doméstico. Sin embargo, su comportamiento revelaba que se trataba de un animal salvaje: acechaba gallinas, tenía un maullido diferente y conservaba sus instintos de depredador.

Finalmente, el felino fue trasladado al santuario de vida silvestre Senda Verde, donde llamó la atención de la bióloga y exploradora de National Geographic Paola Nogales-Ascarrunz. Allí comenzó una investigación que tardaría una década en llegar a una conclusión: aquel pequeño animal no era el felino que los científicos creían.

El felino que parecía un gato doméstico

La historia comenzó en 2016, cuando Nogales-Ascarrunz recibió una llamada desde Senda Verde. En el santuario habían recibido lo que describían como un “gato extraño”. Un vecino lo había encontrado cerca de un bosque y decidió llevárselo a su casa, pero después de un año quedó claro que no podía continuar viviendo como una mascota.

El animal tenía el hocico pequeño, orejas cortas y redondeadas, largos bigotes y un pelaje cubierto de manchas similares a las de un leopardo. Además, su tamaño era demasiado pequeño para corresponder a un gato doméstico.

En un primer momento, los investigadores consideraron que podía tratarse de un Leopardus tigrinus, conocido como tigrino, oncilla, tigrillo o gato tigre. La identificación parecía razonable por sus características físicas, pero una observación posterior abrió una nueva posibilidad.

Una diferencia en el pelaje cambió la investigación

En 2019, mientras preparaba un folleto sobre los felinos de Bolivia, Nogales-Ascarrunz volvió a comparar las fotografías del ejemplar con imágenes de referencia. Entonces encontró una diferencia que no podía pasar por alto: las rosetas del animal eran mucho más grandes que las de los ejemplares de Leopardus tigrinus.

La apariencia, sin embargo, no era suficiente para determinar si se trataba de una especie diferente. Para resolver el misterio, los investigadores recurrieron a análisis genéticos.

El equipo encabezado por Nogales-Ascarrunz trabajó junto con el genetista Eduardo Eizirik, de la Pontificia Universidad Católica de Río Grande do Sul, y Jonas Lescroart, de la Universidad de Amberes. El estudio comparó los genomas completos de 38 individuos del género Leopardus, entre ejemplares vivos y especímenes conservados en museos.

Los investigadores utilizaron una metodología conocida como museómica, que permite recuperar y analizar ADN de animales conservados en colecciones científicas. La comparación permitió establecer que el felino boliviano no pertenecía a Leopardus tigrinus, como se había pensado inicialmente.

Los resultados, publicados en la revista científica Current Biology, determinaron que el animal correspondía a una rama evolutiva diferente y que debía ser reconocido como una nueva especie.

Leopardus tilcayo: cómo es el nuevo felino

La nueva especie fue bautizada como Leopardus tilcayo, un nombre tomado de la denominación utilizada tradicionalmente por habitantes de los Yungas para referirse a este felino.

Según los investigadores, cuando preguntaron a los pobladores de la zona por el origen de la palabra, descubrieron que sus abuelos ya utilizaban ese término. No obstante, no pudieron determinar un significado concreto ni en español ni en el quechua hablado en Bolivia.

El Leopardus tilcayo mide aproximadamente 46 centímetros desde la cabeza hasta el cuerpo y pesa cerca de 1,3 kilogramos. Tiene el rostro pequeño, orejas redondeadas, bigotes largos y grandes manchas en forma de roseta.

Por sus características puede confundirse con otros pequeños felinos sudamericanos, como el margay o el ocelote. Sin embargo, los estudios genéticos demostraron que su historia evolutiva es propia. Los análisis indican que esta especie se separó de otros felinos hace aproximadamente 1,4 millones de años.

El descubrimiento cambia la clasificación de los gatos tigre

El hallazgo también modificó la clasificación del grupo conocido como “gatos tigre sudamericanos”. El estudio reconoce ahora al menos cinco especies dentro de este complejo: Leopardus tilcayo, Leopardus guttulus, Leopardus emiliae, Leopardus pardinoides y Leopardus tigrinus.

Además, los investigadores proponen una nueva subespecie en Perú, denominada Leopardus tigrinus antisuyo.

El descubrimiento demuestra que las diferencias entre especies no siempre pueden determinarse solamente a partir de su aspecto. Durante décadas, las similitudes físicas entre estos pequeños felinos llevaron a agrupar animales que, según los análisis genómicos, pertenecen a ramas evolutivas diferentes.

Un solo ejemplar identificado y una nueva búsqueda

Hasta ahora, el único ejemplar identificado con certeza como Leopardus tilcayo permanece en el santuario Senda Verde. Debido a la impronta humana que adquirió durante su crianza y a los problemas derivados de su alimentación inicial, no pudo ser reintroducido en su ambiente natural.

Los investigadores buscan ahora determinar si existen más ejemplares de esta especie en libertad. Para ello planean utilizar cámaras trampa y recolectar nuevas muestras genéticas en los Yungas de Bolivia.

El objetivo será establecer cuántos Leopardus tilcayo existen, dónde viven y cuál es su estado de conservación. El descubrimiento de una especie que permaneció desconocida para la ciencia durante millones de años también abre una nueva pregunta: cuántos otros pequeños felinos pueden seguir ocultos en los bosques sudamericanos.