El sabor, por supuesto, continúa siendo determinante. Sin embargo, la innovación empieza a jugarse también en un terreno que durante mucho tiempo permaneció en segundo plano. Lo crocante, lo cremoso, lo esponjoso y el contraste entre estas sensaciones ya no son solamente características del producto: comienzan a formar parte de aquello que determina la elección. Así quedó ejemplificado en la investigación de Taste Tomorrow, el líder internacional de ingredientes y servicios alimentarios innovadores en panadería, que tras un relevamiento global constató que el 71% de los consumidores considera que la textura es un factor clave para disfrutar un alimento.

Chocolate, dulce de leche, vainilla o maní. Durante años, hablar de innovación en galletitas y snacks significó, principalmente, hablar de sabores. La preferencia del consumidor por una buena textura podría explicar por qué algunos productos generan más deseo que otros.

Nada único

La investigación también muestra un interés creciente por los productos capaces de combinar diferentes sensaciones en un mismo bocado. En este escenario, lo crocante ocupa un lugar particular. Taste Tomorrow proyecta que las búsquedas y conversaciones online relacionadas con “crunch texture” crecerán un 19% durante 2026, una señal del interés que despiertan este tipo de experiencias sensoriales. Pero el atractivo no está únicamente en conseguir más crocancia. Una de las tendencias que se observa internacionalmente es la búsqueda de contrastes dentro de un mismo producto: una superficie crocante con un interior más suave, rellenos cremosos o inclusiones que transforman el bocado.

Este cambio resulta particularmente interesante en categorías tan instaladas como las galletitas, las obleas, las magdalenas y los snacks. Frente a productos y sabores conocidos, la textura aparece como una nueva manera de generar diferenciación sin alejarse de aquello que el consumidor ya reconoce. “Hoy el consumidor no elige solamente por sabor. También busca una experiencia que comienza en la textura. En Gaona lo vemos en propuestas muy diferentes: en el contraste entre la oblea y la crema de Sinfonía, con variedades como pistacho, maracuyá y las clásicas; en la esponjosidad de nuestras magdalenas rellenas, y en la crocancia característica de Crunchips. Cada producto propone una sensación distinta y esa experiencia tiene cada vez más peso en la elección”, explica Melisa González, Gerente de Marketing de Gaona.

Pero el atractivo no está únicamente en conseguir más crocancia. Una de las tendencias que se observa internacionalmente es la búsqueda de contrastes dentro de un mismo producto: una superficie crocante con un interior más suave, rellenos cremosos o inclusiones que transforman el bocado.