La Constitución de Tucumán establece tres requisitos para ser legislador: ciudadanía natural (en ejercicio o legal) después de dos años de obtenida; una edad mínima de 25; y estar domiciliado en la Provincia en forma ininterrumpida por lo menos dos años antes de la votación. Y si bien el factor económico no es una condición para competir por una banca, contar con “estructura” y “combustible” sin dudas ayudará bastante a un candidato a acercarse a la meta.

Con la fecha de los comicios confirmada para el 9 de mayo de 2027, los principales referentes del oficialismo y de la oposición no solamente están enfocados en los nombres y en el armado de las listas. La logística electoral -desde la campaña hasta el día de la votación- consume en gran medida los esfuerzos y de los recursos de la dirigencia.

Esto se verá en toda la provincia. Pero buena parte de la atención se centrará en la Capital, donde 40 listas (la mayoría de ellas, acoples del PJ y la oposición) pugnaron en 2023 por los 19 escaños que representan a esta sección electoral en la Cámara.

El número de competidores, sin embargo, no está relacionado directamente con las chances de victoria. Aunque puede ser un factor que incida en el “piso” para ingresar al cuerpo colegiado -se estima que podría subir entre 2.000 y 4.000 votos con relación a la última contienda, cuando rondó los 10.000 electores-, existen otros elementos que parecen más determinantes.

Uno de ellos es la capacidad de financiamiento para sostener una propuesta.

En la previa

El cronograma electoral fija el 9 de abril como la fecha de inicio formal de la campaña. Pero en los hechos todos los dirigentes que buscarán un cargo electivo en 2027 ya están lanzados, o en vías de hacerlo.

Por ello, muchos comenzaron a reservar espacios de cartelería en la vía pública, la impresión de boletas y hasta sedes partidarias que servirán de “búnker” hasta la jornada electoral. Y a ello debe añadirse toda la logística del 9 de mayo: desde la fiscalización hasta una eventual movilización, entre otros gastos básicos.

La papeleta, un insumo esencial

Los votos, por supuesto, son esenciales. A diferencia de lo que sucede con la Boleta Única Papel (BUP) que rige a nivel nacional, en la provincia se utiliza la papeleta partidaria, cuya provisión y reposición depende de cada fuerza política. Los más experimentados sostienen que una lista o acople “fuerte” requiere de un equivalente a tres padrones electorales de su circunscripción (cerca de 1,5 millones de votos, tomando un estimado de 500.000 ciudadanos habilitados en la ciudad).

Esto posibilitará no sólo estar presente en cada cuarto oscuro de la Capital (habrá unas 1.400 mesas de sufragio), sino también el reparto puerta por puerta en los barrios, en el contacto con los vecinos.

Una papeleta clásica a un color oscila los $20 por unidad en el mercado -el valor suele subir a medida que pasa el tiempo, dada la escasez de papel-, por lo que este rubro necesita de unos $30 millones.

“Ojos vigías”

Los fiscales de mesa cumplen un rol fundamental para cada fuerza, dado que son los asignados para velar por el control de la jornada y del escrutinio provisorio. Aunque la mayoría apunta a los voluntarios, lo cierto es que muchos también compensan a sus “ojos vigías” con un monto en efectivo (que podría rondar los $50.000, aunque se definirá mucho más adelante), además de viáticos (desayuno, almuerzo, merienda y cena, además de traslado, lo que implicaría otros $50.000). Así, tener un fiscal de mesa junto a cada urna podría llegar a rondar los $140 millones, una cifra que se incrementa si se añade un fiscal general por escuela para supervisión.

Para minimizar esta inversión, ciertas “sociedades” de referentes territoriales buscarán repartirse el control, algo que también sucederá con otros gastos.

Sin embargo, algunos incluso apostarán por una doble fiscalización, con “ojos” del candidato a legislador y del postulante a concejal para evitar cualquier distracción.

Visibilidad

Aunque las estrategias de posicionamiento varían de acuerdo a los espacios políticos, a los nombres de los postulantes y a las expectativas electorales, entre otras variables, uno de los recursos buscados en estas fechas es "la gráfica".

Los presupuestos varían según la zona de la ciudad y las características de la plataforma (tamaño, papel o pantalla, etcétera), pero contar con un pack que garantice visibilidad durante un par de semanas puede ir desde los $5 millones (al menos 100 vallas) hasta los $40 o $50 millones (unos 2.000 carteles como los que se colocan en las afueras de las obras en construcción).

Movilización

Los movilizadores se convirtieron en parte de la escenografía habitual de cada votación en Tucumán. Con su vehículo, aguardan por los ciudadanos que se anotan con un referente territorial, y así van y vuelven de votar.

Todavía es incierto cuánto se destinará a esta parte de la logística electoral, pero sí se esperan novedades con respecto a otras contiendas. Por ejemplo, una mayor afluencia de motos y un número limitado de viajes por cada auto, con el objetivo de llevar un mejor control. ¿Qué incidencia tiene esto en el resultado? No hay un número cierto, pero un dirigente contó que se ocupó de transportar unos 30.000 votantes en los comicios de 2023. Si cada pasajero costara $5.000, se podría necesitar unos $150 millones para afrontar este servicio.

Incontables engranajes

La maquinaria electoral es compleja, en especial, cuando se trata de comicios provinciales. Por eso, a este listado se pueden sumar una inagotable lista de ítems, como la campaña en redes sociales (con packs básicos de entre $300.000 y $600.000 por mes, sin incluir equipos ni adicionales, según indicaron desde una agencia especializada). Los actos partidarios, claves y habituales en la recta final, demandan a su vez un esfuerzo adicional, sobre todo si cuentan con ágape, traslados y merchandising (remeras, gorras, banderas, etcétera). Y hay engranajes que parecían condenados a la desaparición, como los letristas que salen de noche a hacer pintadas, pero todo indica que seguirán estampando apellidos con su brocha en los muros de la ciudad.

¿A cuánto puede ascender el costo de un armado a legislador competitivo en la Capital? En definitiva, no existe un monto mínimo, y distintos protagonistas advierten que la crisis económica y la falta de previsibilidad generan preocupación. Así, mientras ciertos espacios deberán cabalgar sobre el ingenio de la austeridad, otros destinarán cientos de millones de pesos en estos meses. Incluso, algunos “titanes” hablan en moneda extranjera, y no escatimarán recursos para fortalecer sus estructuras en la pelea por el voto, sabiendo que un puñado más o un puñado menos de papeletas podría ser suficiente para ganar o perder una banca.