La “Chicharrita del maíz” (Dalbulus maidis) sigue bajo monitoreo, por lo que conocer su evolución resultará clave para anticipar la próxima campaña. Así lo indica un informe de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc).

La campaña de maíz 2025/26 mostró un comportamiento más favorable, respecto del registrado durante la crisis sanitaria de 2023/24, aunque la presencia de la “Chicharrita del maíz” continúa siendo un factor de preocupación para la producción del NOA.

A raíz de ello, desde la Eeaoc destacan que, si bien la incidencia del complejo de enfermedades transmitidas por el insecto resultó menor que en aquella campaña, el manejo de la plaga deberá mantenerse como prioridad.

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Uno de los aspectos centrales para definir el escenario de la próxima campaña será la evolución de las poblaciones de Dalbulus maidis. Las bajas temperaturas y, particularmente, las heladas; las condiciones de la primavera y el control de maíces voluntarios constituyen uno de los principales factores que contribuyen a reducir la supervivencia del vector antes del inicio de una nueva campaña.

El escenario hacia el final del invierno aún es incierto. Las heladas registradas durante el 2026 contribuyeron a disminuir las poblaciones de chicharrita. Sin embargo, la cantidad y la intensidad de estos eventos fueron menores a los que se registraron durante igual período de 2025. Por lo tanto, el efecto reductor de las bajas temperaturas sobre las poblaciones durante este invierno podría ser menor que el observado en años anteriores, particularmente respecto de 2024.

A esto se suma que el remanente de población con el que finalizó la campaña 2025/26 fue mayor que el registrado al cierre de la 2024/2025. En consecuencia, aunque las heladas hayan contribuido a reducir las poblaciones, el mayor nivel de partida y la menor intensidad del frío registrada hasta el momento mantienen abierta la posibilidad de que los valores al finalizar el invierno sean similares o, incluso levemente superiores a los de 2025.

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De todos modos, todavía resulta prematuro proyectar con precisión el nivel poblacional con el que comenzará la próxima campaña. Con el invierno próximo a finalizar, la evolución de las condiciones térmicas durante la primavera será un factor clave para completar este escenario.

Además de las bajas temperaturas invernales, las amplitudes térmicas durante la primavera pueden desempeñar un papel importante en la dinámica de Dalbulus maidis, contribuyendo a disminuir la supervivencia.

Por este motivo, será necesario esperar la finalización del invierno y observar cómo evolucionan las condiciones térmicas durante el inicio de la primavera antes de realizar una estimación sobre los niveles de la plaga que podrían registrarse en la próxima campaña, sumándose otro factor representado por la presencia de maíces voluntarios.

Ante este escenario, otro aspecto que adquiere especial importancia es el control temprano de los maíces voluntarios o “guachos”. El contexto climático asociado a un evento “El Niño” generó una mayor disponibilidad de humedad en el perfil del suelo, respecto de la campaña anterior, lo que favoreció una emergencia anticipada de estos maíces.

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El control de estos maíces resulta fundamental debido a que pueden actuar como reservorios tanto de Dalbulus maidis como de los patógenos que transmite, permitiendo la supervivencia y reproducción del vector durante un período en el que debería producirse una reducción natural de sus poblaciones. Además, las condiciones de humedad actuales resultan particularmente favorables para la emergencia y permanencia de estas plantas.

Manejo preventivo

Por ello, la eliminación oportuna de los maíces voluntarios debe considerarse una herramienta clave dentro del manejo preventivo. No se trata únicamente de eliminar plantas que podrían convertirse en malezas, sino de cortar el puente verde que permite mantener al vector y a los patógenos hasta la implantación del próximo cultivo.

La experiencia de las últimas campañas también puso de manifiesto la importancia de combinar distintas herramientas como la genética y el manejo integrado.

La elección de híbridos con mayor tolerancia al complejo de enfermedades transmitidas por Dalbulus maidis constituye uno de los componentes centrales de la estrategia.

A la genética se suman la implantación del cultivo en fechas más adecuadas para su desarrollo, el manejo nutricional, el monitoreo frecuente y el manejo oportuno del vector cuando los niveles poblacionales lo justifiquen.

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La situación actual, por lo tanto, no permite anticipar una nueva campaña con niveles elevados de la plaga, pero tampoco habilita a descartar ese escenario. El invierno está contribuyendo a reducir las poblaciones, aunque el mayor remanente inicial respecto del 2025 mantiene abierta la posibilidad de finalizar esta estación con valores similares o ligeramente superiores.

La evolución de las temperaturas primaverales y, particularmente, de las amplitudes térmicas será determinante para completar este diagnóstico. A esto se suma la necesidad de controlar tempranamente los maíces voluntarios, cuya emergencia anticipada representa un factor diferencial respecto de la campaña anterior.