Un joven deja de ir a los entrenamientos de rugby. Sus amigos notan que está más distante, cambia de humor con frecuencia y ya no se comporta como antes, pero él no cuenta qué le pasa ni parece dispuesto a hablar con sus padres.
La escena sirvió como punto de partida para una conversación entre seis estudiantes tucumanos y Panorama Tucumano, el programa de televisión de LA GACETA, sobre las apuestas online entre menores. Los jóvenes analizaron qué señales pueden advertir que alguien atraviesa un problema y qué lugar ocupan los amigos cuando pedir ayuda resulta difícil.
Los estudiantes fueron parte del concurso “Territorio Digital: ¿Quién tiene el control?”, organizado por COMFYE. En ese marco, trabajaron en sus escuelas sobre el uso responsable de la tecnología, los riesgos del entorno digital y la importancia de tomar decisiones conscientes.
De ganar $1 millón a vender muebles para pagar deudas: los efectos de las apuestas online entre adolescentes tucumanosTambién realizaron talleres y actividades para generar conciencia entre sus compañeros. Esa experiencia les permitió observar cómo puede manifestarse un problema con las apuestas y pensar qué hacer cuando las primeras señales aparecen dentro de un grupo de amigos.
“Se avergüenzan de haber caído”
Los estudiantes explicaron que una persona atravesada por una adicción puede no reconocer la dimensión del problema o sentirse demasiado “hundida” para pedir ayuda. Por eso consideran importante que alguien de su entorno preste atención a los cambios y se acerque a hablar.
La vergüenza, dijeron, suele convertirse en uno de los principales obstáculos. “Se sabe que no es algo bueno y se avergüenzan de haber caído en una adicción, por eso les es complicado pedir ayuda”, señalaron durante la conversación.
El miedo a la reacción de los padres también influye. Algunos adolescentes evitan contar lo que ocurre porque temen un castigo, un reto o una discusión familiar, mientras que con sus amigos sienten que pueden hablar con mayor libertad.
Según explicaron, durante la adolescencia existe una mayor tendencia a llevarles la contra a los adultos o rechazar sus advertencias. Por eso, una conversación entre pares puede convertirse en el primer paso para reconocer lo que está pasando.
Apuestas digitales: la puerta de entrada hacia las adiccionesEse vínculo de confianza puede facilitar que el joven hable, pero no siempre alcanza para resolver la situación. Si un compañero atraviesa un problema, los estudiantes consideran necesario buscar también a un adulto de confianza o conversar con su familia.
“Muchos lo ven como una exageración”
Los jóvenes también se detuvieron en la reacción de los adultos. Según contaron, algunos padres minimizan las apuestas online porque no reconocen que pueden convertirse en una conducta difícil de controlar.
“Muchos lo ven como una exageración o que lo hacen para pasar el tiempo, no creen que se va a convertir en una adicción”, indicaron. Esa mirada puede hacer que las primeras señales pasen inadvertidas o que el problema se atienda cuando ya está más avanzado.
Otros padres prefieren evitar la conversación para no generar conflictos o un mal clima dentro de la familia. Sin embargo, esa reacción puede llevar al adolescente a seguir apostando sin sentirse acompañado ni encontrar un espacio donde contar lo que le ocurre.
Para los estudiantes, el desafío está en que la conversación no empiece desde el castigo. Escuchar antes de juzgar puede ayudar a que el adolescente hable y acepte el acompañamiento de su familia o de un profesional.
Un amigo puede ser el primer puente
Los amigos suelen notar cambios que pueden resultar menos evidentes para los adultos: aislamiento, alteraciones en el humor, abandono de actividades o pedidos frecuentes de dinero. La cercanía cotidiana también les permite advertir cuándo una conducta deja de ser ocasional y empieza a ocupar cada vez más lugar.
Durante la conversación, los estudiantes insistieron en que un compañero puede escuchar, contener y ayudar a romper el silencio. Sin embargo, también dejaron claro que no debe cargar solo con la responsabilidad de resolver el problema.
El Mundial profundizó la presencia de las apuestas en los colegios tucumanos: "De 10 compañeros, seis o siete apostaron"Un amigo puede facilitar el acercamiento a alguien que esté en condiciones de intervenir, pero no reemplaza la ayuda de un adulto ni la atención de un profesional. Por eso hablaron de combinar distintas formas de acompañamiento: familiar, amistoso y profesional.
La voluntad de dejar de apostar puede ser importante, aunque no siempre resulta suficiente cuando la conducta ya se volvió difícil de controlar. En esos casos, pedir ayuda no debería interpretarse como una traición a la confianza del amigo, sino como una manera de cuidarlo.
Cómo acompañar sin empeorar la situación
Ante la sospecha de que un compañero tiene problemas con las apuestas, los estudiantes propusieron escucharlo sin juzgar, evitar los reproches y generar un espacio de confianza para que pueda contar lo que le sucede. También recomendaron no prestarle dinero, ya que podría utilizarlo para continuar apostando.
Si la situación genera preocupación, el paso siguiente debería ser buscar a un adulto de confianza y explicarle lo que está ocurriendo. La intervención profesional también puede ser necesaria, especialmente cuando aparecen cambios persistentes de conducta, aislamiento o abandono de actividades.
Los jóvenes volvieron así sobre una idea que atravesó toda la conversación: muchas veces un amigo es la primera persona que descubre que algo no está bien. Su papel no consiste en resolver el problema por sí solo, sino en acompañar, romper el silencio y acercar al adolescente a la ayuda que necesita.
Este artículo forma parte de una producción especial de LA GACETA que analizará, a través de distintos envíos, el crecimiento de las apuestas online entre menores. La serie abordará sus formas de acceso, sus consecuencias y los desafíos que el fenómeno plantea para las familias, las escuelas, el Estado y las propias plataformas.